Demóstenes tenía siete años cuando su padre murió, en 378 a.C., dejándole recursos tales como esclavos y propiedades, pero también tres tutores adultos, Aphobus, Demophon y Theríppides que debían ocuparse de su educación. Los tres abusaron de la confianza depositada en ellos. Cuando Demóstenes llegó a los doce años, les pidió cuenta del manejo de sus bienes. Las negociaciones para recuperar el patrimonio perdido o mal empleado duraron dos años.
En ese momento, Demóstenes comenzó a estudiar Retórica y superó el problema de su tartamudez, poniendo piedras en su boca y hablando en la playa, para superar el ruido de las olas. Buscó a maestros de oratoria como Isaeus y actores como Satyrus, que podían entrenarlo para defenderse a sí mismo en los juicios que seguía contra sus tutores. Demóstenes se convirtió gracias a su temprana iniciativa, en el orador más renombrado de su época. Continuar leyendo ‘VIDA DIFÍCIL DE NIÑOS PRECOCES’








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