NIÑOS VEHÍCULOS DE MALDICIONES

Al contar la terrible historia de Edipo, no siempre se recuerda que Layo, su padre y víctima, era un hombre violento, incapaz de respetar los códigos morales de la sociedad. Antes de haber engendrado a Edipo, antes incluso de haberse convertido en el esposo de Yocasta, Layo abusó sexualmente de Crisipo, el joven que le fue encomendado por su padre, el rey Pélope, para que le enseñara equitación.

Tras haber sido violado por su instructor, el joven se suicidó (o la madre ordenó a los hermanos que lo mataran, para evitar la deshonra familiar, según otra versión). Por ese motivo, los dioses le anunciaron a Layo que en castigo habría de ser muerto por su propio hijo. Para evitar una circunstancia como esa, Layo evitó compartir el lecho con Yocasta, su esposa. Ignorante de las razones del distanciamiento, Yocasta embriagó a Layo, lo atrajo a su cama y consiguió de ese modo que engendrara a Edipo.

Edipo abando

Layo y Edipo

Layo trató de eludir nuevamente la maldición, una vez nacido el niño. Lo entregó a un criado, con la orden de que lo matara lejos de la ciudad, pero el hombre se apiadó de Edipo, lo abandonó en el monte Citerón, colgado de un árbol por los pies. Un pastor lo halló a punto de morir y lo entregó al rey Pólibo, que no había conseguido tener hijos con su esposa Mérope. Edipo creció con la marca de los pies hinchados por el tormento al que fue sometido a temprana edad. Aunque los padres adoptivos le habían ocultado su origen, Edipo sospechaba algo y emprendió una búsqueda de la verdad.

Al consultar al oráculo de Delfos, averiguó la existencia de una maldición. Para evitar cualquier daño a Pólibo y Mérope, de quienes continuaba creyéndose hijo, se alejó de la ciudad donde ellos reinaban, pero en una encrucijada, cerca de Tebas, tropezó con Layo, discutió con él y lo mató, dando cumplimiento a la maldición (que deba comienzo a otro sangriento ciclo de pecado y expiación, que dejaría más de una víctima en el camino). Edipo era apenas una pieza del mecanismo que fuerzas superiores a él habían puesto en acción.

Los niños llegan al mundo que los actos de sus mayores dejaron delimitado para ellos, que se encuentran obligados a continuarlos en todos los aspectos, sobre todo aquellos que los perjudican (como la expiación de pecados ajenos). Ese compromiso resultaba ineludible para la mentalidad arcaica, en oposición a lo que pasa en la modernidad, cuando cada nueva generación se considera libre de continuar o no con lo planteado por la anterior. Los niños espantan a los adultos, porque en unos casos se manifiestan como víctimas y en otros como verdugos.

En un medio dedicado al entretenimiento masivo, el cinematógrafo del siglo XX, reaparecen con frecuencia las figuras de niños temibles, que causan la desgracia de los adultos que los tienen a su cuidado, comenzando por sus propios padres. Miles y Flora, los hermanos huérfanos del cuento The Turn of the Screw (Otra Vuelta de Tuerca) de Henry James, varias veces adaptado al cine y la televisión, pueden haber sido víctimas de una pareja de adultos que los corrompieron sexualmente, que a pesar de la muerte continúan ejerciendo su maldad a través de ellos.

innocents

The Innocents

De acuerdo a otra lectura, menos proclive a reconocer el poder de lo sobrenatural, como se da en el filme The Innocents de Jack Clayton, los niños son víctimas de la histeria de su institutriz, una solitaria que advierte la presencia de fantasmas por todas partes, comenzando en los actos ambiguos (no por ellos perversos) de sus pupilos.

exorcista1

The Exorcist

Regan McNeil es la niña temible que protagoniza el filme The Exorcist (El Exorcista). Se encuentra poseída por un viejo demonio africano, que aterroriza y destruye por su intermedio a todos aquellos que se le oponen. Víctima y a la vez verdugo, Regan tiene que ser despojada de sus poderes por los adultos provenientes de instituciones que han establecido esa lucha contra el Maligno como un ritual confiable.

bad seed

The Bad Seed

Rhoda Penmark es una niña manipuladora, que no ve muy lejos cuando se trata de actuar y mata a quienes intentan contrariarla, niños o adultos por igual, en la novela de William March (posteriormente adaptada como pieza teatral por Maxwell Anderson) The Bad Seed (La Mala Semilla, en la foto). No hay posesiones demoníacas que se mencionen, sino la fatalidad genética. Ella es hija de una asesina serial, y a pesar de haber sido adoptada por otra familia, carece de límites morales y sobre todo, goza de la impunidad que le otorgan los adultos a quienes manipula, víctimas de una visión estereotipada de la infancia.

village-of-the-damned

Village of the Damned

¿Por qué los niños de la ficción pueden resultar tan temibles para los espectadores adultos (cuando lo más probable en la realidad, es que ellos sean sus víctimas)? El filme inglés Village of the Damned basado en una en una novela de John Wyndham, presentó a niños encantadores en lo exterior y sin embargo monstruosos. Ellos habían sido engendrados en circunstancias extrañas en un pueblo, donde todos los habitantes perdieron la conciencia al mismo tiempo. ¿Acaso fue responsabilidad de extraterrestres que todas las mujeres en edad fértil quedaran embarazadas a la vez y que los hijos nacieran en la misma fecha con el mismo aspecto?

En el filme, ellos no demuestran sentimientos de ningún tipo y evidencian poderes telepáticos que les permiten mantenerse comunicados entre ellos y controlar a los adultos con quienes entran en conflicto. Son la imagen mitificada de una nueva generación cuyo control se le escapa a los adultos. Ellos no son vistos como individuos dotados de características propias, para ser temidos como un ejército bien coordinado, cuyas motivaciones y objetivos no se entienden todavía, pero ya resultan amenazantes.

omen1

The Omen

El pequeño Damien es nada menos que la encarnación del Anticristo en la trilogía de filmes iniciada por The Omen (La Profecía). Puesto que viene a destruir el mundo creado por Dios, no hay maldad que le resulte ajena, desde muy temprano en su vida. La mirada fija y los propósitos inescrutables son los rasgos característicos.

Imágenes de niños bellos y al mismo tiempo odiosos, responsables de un sinfín de atrocidades que sufren los adultos que se encuentran cerca o interfieren sus actos. Niños víctimas de poderes superiores que los utilizan como su herramienta más insidiosa, reaparecen en los medios masivos de la actualidad. Desde la ficción, ellos justifican para la audiencia cualquier agresión que los adultos ejerzan en su contra, con el objeto de defender sus vidas y el orden perturbado por esos jóvenes monstruos.

Todo eso puede leerse al revés, como es aconsejable hacer con los mitos. Para justificar la evidente crueldad que manifiesta el mundo real de los adultos contra los niños, se vuelve necesario establecer en el imaginario colectivo, el justificativo de una conducta amenazante previa de las víctimas. Los adultos se verían obligados a destruirlos en defensa propia, antes de que la amenaza latente de los niños resulte imposible de detener. A pesar de las precauciones que los adultos se toman para justificar actos que sin duda son crueles, el resultado de la represión dista de satisfacer a quienes se benefician con ella.

Acerca de oscar garaycochea

Dramaturgo, guionista de cine, libretista de TV, docente especializado en dramaturgia audiovisual, blogger empecinado en aprovechar lo que le queda de vida en comunicarse.
Esta entrada fue publicada en Crueldad infantil, Infanticidio, Niños en la Literatura, Temor a los niños y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a NIÑOS VEHÍCULOS DE MALDICIONES

  1. oscargaraycochea dijo:

    NOTA PERSONAL

    Algo debo saber sobre maldiciones, porque mi padre me lanzó una cuando yo tenía veinte años. “Nunca vas a ser capaz de ganarte la vida”, me dijo a pesar que yo estudiaba y me mantenía con mi trabajo desde los diecisiete. Él esperaba otra cosa de mí, nunca me dijo qué, tal vez que ganara mucho dinero o fuera muy famoso (ser un jugador de fútbol o ajedrez hubiera sido perfecto), y en tal caso sus predicciones de algún modo se cumplieron, pero es difícil que pudiera sentirse satisfecho de haberse salido con la suya, porque un buen padre se plantea otros objetivos para sus hijos.
    La maldición tiene como objeto programar a la víctima, para que a pesar de estar en condiciones controlar su vida, termine aceptando el sistema (dañino) que ha dispuesto otra persona. Quizás mi padre había oído palabras desalentadoras de mi abuelo, cuando lo convirtió en heredero del comercio que había pertenecido a la familia durante generaciones. ¿Hubiera debido rechazar la dádiva? Legalmente le correspondía, pero también lo condenaba a organizar una vida de responsabilidades y rutina, cuando él soñaba con rechazar los compromisos todo el tiempo que fuera posible. Mi padre no tuvo opciones: a las veintisiete años aceptó presentarse ante el mundo como un comerciante, casarse, engendrar hijos, pero todo esto quizás fuera visto como una frustración de su libertad.
    A los catorce o quince años leí la Carta al Padre de Franz Kafka, que se convirtió en un texto con el cual me identificaba, pero no me ayudaba a resolver el conflicto imposible de ignorar. El desencuentro con mi padre duró hasta el final de sus días, incluso cuando estuve en condiciones de ayudarlo a mantenerse, sin pedirle nada a cambio. Probablemente sintió alguna satisfacción al enterarse (desde lejos) de mis fracasos y yo no intenté que participara de mis éxitos, para que de ese modo pudiera mantener la fe en la absoluta justicia de su maldición.
    Oscar Garaycochea

  2. susana dijo:

    eres muy critico con lo que piensas de tu vida y de tus antepasados,no creas el debe estar orgulloso de todos tus exitos ,claro para los padres siempre queremos lo mejor para nuestros niños y siempre algo le cuestionamos y hay veces hasta nos olvidamos que nosotros tambien hemos tenidos fracasos en la vida.
    En tu ciudad ,San Pedro todos te recuerdan mucho,tus tias se sienten orgullosa de lo que lograstes ser.
    Un abrazo

  3. lIseth dijo:

    La maldicion de un padre para kn sus hijs es terrible ls hijs son las bendiciones mas grande ke el cielo ns provee dios ns regala a ls hijos kmo apoyo compania dicha. Y para mi la maldicion cae sobre quien la profesa n sobre la persona a la cual querems hacerle dano

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s