NIÑOS DE LAS MITOLOGÍAS

Rea, Zeus y Cronos

El mundo antiguo era pródigo en dioses, que cumplían las más opuestas funciones protectoras de la humanidad (una situación inadmisible para las grandes religiones monoteístas que se desarrollaron desde entonces). Muchos de los personajes inmortales, estaban dotados de biografías muy atractivas, plenas de incidentes dramáticos, que la gente compartía como hoy hace con el universo ficticio de las comunicaciones masivas. En esas culturas, los dioses nacían, crecían, se enamoraban, engendraban otros dioses o héroes excepcionales.

Zeus fue para los griegos el hijo menor del titán Cronos (el Tiempo) y su esposa y hermana, la diosa Rea (la Tierra), en una época que se conoció como la edad dorada, porque no existían los límites físicos, ni las reglas sociales, ni la moral que se encuentran vigentes en el mundo que los seres humanos conocemos. Zeus nació para ser el más grande de los dioses, gracias a circunstancias extraordinarias que lo rodearon incluso antes de que lo parieran. Incluso en el estado de indefensión que acompaña a la infancia, él aparece protegido por características superiores, como la inteligencia. Cronos había agredido a Urano, su padre, que devoraba a sus hijos a medida que nacían, porque le anunciaron que uno de sus hijos habría de destruirlo.

Después de cinco partos que corrieron la misma suerte, Rea parió a Zeus en secreto, en la isla de Creta, y cuando Cronos le reclamó el tributo acostumbrado, le entregó una piedra envuelta en pañales. Tal era la confianza del poder patriarcal, que Cronos se tragó esa piedra sin advertir el engaño. Zeus sobrevivió en una cueva, donde fue alimentado por la leche de una cabra. Al crecer, le dio de beber veneno a su padre, para obligarlo a vomitar los cinco hermanos devorados previamente (según otras versiones, abrió el estómago de Cronos, donde ellos permanecían intactos). En el curso de una guerra conocida como la Titanomaquia, Zeus y sus hermanos, quienes iban a convertirse en los dioses del Olimpo, derrotaron a Cronos y el resto de los Titanes.

En la tradición judía (a pesar de que pocas huellas quedan en el texto de la Torá), Lilith, primera esposa de Adán que también figura en la mitología de Sumeria, dista de ser la esposa sumisa que ha planeado su Creador. Por lo contrario, reclama derechos que bastan para eliminarla del proyecto de Dios respecto de la humanidad. Ella abandona el Edén por decisión propia y se instala en una cueva del Mar Rojo, donde se acopla con Asmodeo y otros demonios, que engendran miles de hijos. Dios envía a tres ángeles que dan muerte a cien de sus hijos cada día. Furiosa, Lilith jura devorar a los descendientes de Adán durante la infancia. Ella es el demonio con el que las madres asustan a los hijos desobedientes. Los judíos pone a los niños collares con los nombres de tres ángeles que deberían protegerlos de Lilith. Para los analistas, la figura de Lilith delata el temor a las madres, que tanto dan la vida como podrían quitarla.

Krishna niño

En la mitología hindú, Krishna consiguió eludir los oscuros designios de Kamsa, su tío materno, que había asesinado a los seis primeros hijos de su hermana, para evitar el cumplimiento del vaticinio de Narrada Muni, quien le anunció que un sobrino habría de matarlo. Para evitarle el fin anunciado, pero su padre lo reemplazó por una niña recién nacida a una mujer de pueblo y ocultó a Krishna en la región de Brindaban, donde pasó la niñez y adolescencia entre pastores. El dios Visnú había reencarnado en él. Cuando Krishna creció, participó en un combate de gladiadores en el que el vaticinio se cumplió.

Zeus y Ganimedes

Ganímedes, joven príncipe troyano, era tan bello, que al verlo solo en el monte Ida, cuidando ovejas para dar cumplimiento a un rito religioso, el dios Zeus decidió raptarlo. Para lograr su objetivo, tomó la forma de una enorme águila. Ganímedes fue llevado por los aires al monte Olimpo, donde se convirtió en copero del banquete de los dioses, en reemplazo de la menos atractiva Hebe. La asamblea de los dioses disfrutó la presencia de Ganímedes, menos Hera, la esposa de Zeus, que a partir de entonces guardó rencor a los troyanos y encontró la manera de vengarse, desatando una guerra entre esa nación y la de los griegos. Zeus, reconociendo su falta, compensó al padre de Ganímedes con un par de caballos prodigiosos, capaces de correr sobre el agua. Para el filósofo Platón, el propósito de este mito era justificar los contactos sexuales entre niños y adultos (pederastia) que inicialmente habían sido aceptados en Creta, para prosperar más tarde en Grecia.

Eros o Cupido

Eros, dios del amor para los griegos (Cupido para los romanos), hijo de Venus y Marte, era representado como un niño desnudo y juguetón, dotado de alas, con los ojos vendados, que disparaba flechas capaces de atravesar los corazones de sus víctimas. Las flechas doradas, con plumas de paloma, despertaban el amor instantáneo entre aquellos a quienes tocaban. Las otras, de plomo, con plumas de buho, generaban total indiferencia. A Eros se lo reconsideraba responsable de las pasiones incontroladas que surgen entre los seres humanos. Tenía dos hermanos que actuaban como sus compañeros de juegos. Anteros representaba el amor correspondido e Hímero correspondía al deseo sexual. Kämadeva era su equivalente en la mitología hindú. Se lo representa como un hombre joven y bello, con alas, que porta un arco de caña de azúcar, en el que se posan las abejas. Las flechas que dispara se encuentran decoradas con flores.

Níobe era la madre orgullosa de doce niños, seis hombres y seis mujeres (para Hesíodo fueron veinte, para Eurípedes catorce). En mala hora decidió jactarse de que su prole era más numerosa y bella que la nacida de la unión de la diosa Leto con Zeus. Llegó a plantear que ella era más digna de recibir honores que la diosa. Molesta, Leto llamó a sus hijos Apolo y Artemisa para ordenarles que vengaran la ofensa. Apolo disparó sus flechas contra los hijos varones de Níobe que andaban de caza y los mató. Al acudir las hermanas, Artemisa les dio muerte con una lluvia de dardos. Sobrepasada por el dolor, Niobe pidió a Zeus que la convirtiera en piedra. Una doble lección surge de la historia: ni el don de la maternidad es un tema del que deban enorgullecer demasiado las mujeres, ni la existencia de los niños importa más que la sumisión de los humanos a sus dioses.

En una de sus aventuras extraconyugales, Zeus sedujo a la ninfa Semele, que ignoraba la verdadera identidad del dios. Hera, la esposa constantemente burlada, decidió vengarse de la ninfa. Para ello asumió las formas de una anciana que entró en contacto con Semele y la convenció de pedir a su amante misterioso que le mostrara quién era efectivamente. Cuando Zeus se vio obligado a hacerlo, dejó al descubierto las llamas del sol que calcinaron a Semele. A pesar del dolor que experimentaba, Zeus alcanzó a quitarle a Dionisos, el hijo todavía no nacido. Para protegerlo de la venganza de Hera, lo escondió en una cueva, lejos de la vista de todos. Allí había una viña, que brindó sus racimos a Dionisos, quien exprimió su jugo, dando origen al vino (y la borrachera, un estado de exaltación que originó las procesiones religiosas en su honor… y también el teatro).

Leda, el cisne, Castor y Pollux

Circunstancias extraordinarias coincidieron en la historia de Cástor y Póllux, dos héroes de la mitología griega. Fueron gemelos nacidos de un único huevo puesto por Leda, en lo profundo del bosque, nueve meses después de haber sido seducida por Zeus, que utilizó para seducirla las apariencias de un gran cisne blanco. Los hermanos eran idénticos en todo y sobre sus cabezas brillaba constantemente una estrella. Compartían el mismo caballo blanco y la misma lanza. Ayudaban a los marinos perdidos en las tormentas, calmaban los vientos y conducían las naves a puerto seguro.

Ícaro era hijo de Dédalo, un legendario constructor del laberinto de Creta, donde se encontraba contenido el Minotauro, monstruo nacido de los amores de la reina Parsifae y un toro blanco. A pesar de los servicios que Dédalo había brindado al Rey Minos, fue encerrado en el laberinto con su hijo (otras versiones reducen la condena al impedimento de abandonar la isla, con lo que podría inferirse la satisfacción del rey con su ingeniero). Incapaz de resignarse, Dédalo construyó alas con plumas y ceras, que les permitieron huir de Creta. Ícaro y Dédalo dejaron atrás las islas de Samos, Delos y Lebintos. Mientras Dédalo llegó sano y salvo a Sicilia, Ícaro, maravillado con sus nuevos poderes, olvidó las advertencias de su padre, voló tan alto que el sol derritió las alas y se precipitó al mar, donde encontró la muerte.

Athamas, rey de Beocia y Thesalia, había tenido dos hijos, Phrixus y Helle, con la ninfa Nephele. La madrastra Ino estaba celosa de ellos y con la ayuda de otras mujeres arruinó las semillas que iban a sembrarse, un acto que los hombres ignoraban. Pronto el reino se vio sumido en el hambre. Con el objeto aparente de resolver la crisis, Ino ofreció a los dioses el sacrificio de los niños. Athamas aceptó el dictamen que le hicieron creer provenía del oráculo de Delfos (vocero del dios Apolo). Nephele impidió el sacrificio al mandar al carnero Khrysomallos en rescate de sus hijos. Helle cayó al mar y se ahogó durante la huida. Poseidón la transformó en diosa del mar. El Helesponto o mar de Helle adquirió su nombre a partir de ella.

Teseo, héroe griego de tantas historias donde se manifiestan repetidamente sus destrezas físicas y mentales, habría sido hijo de dos padres. Para la mitología no existen las limitaciones de la Genética. Aethra, su madre, durmió en una misma noche con Aegeus, su esposo legítimo, pero también con su amante, el dios Poseidón. Teseo nació marcado por el doble origen. Aegeus dejó a su mujer cuando Perseo no había nacido aún y enterró sus sandalias y una espada bajo una gran roca, para que el hijo las rescatara como prueba de su identidad cuestionada. Sin importar su origen excepcional, el héroe debe ganarse con su esfuerzo, el lugar que le corresponde en el mundo.

Acerca de oscar garaycochea

Dramaturgo, guionista de cine, libretista de TV, docente especializado en dramaturgia audiovisual, blogger empecinado en aprovechar lo que le queda de vida en comunicarse.
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