NIÑOS DE LA COMUNIDAD

Pierre Joubert: Ilustración

Para los espartanos de la Antigüedad, los niños permanecían con sus familias, mientras no alcanzaran la edad suficiente para iniciar su entrenamiento militar, porque el deber de los ciudadanos era ponerse al servicio del Estado lo antes posible. La existencia de alguien se justificaba solo cuando se demostrara su potencial como soldado. Los niños espartanos eran seleccionados por una comisión de ancianos en el momento de nacer. Aquellos que se identificaban como enfermos, débiles o deformes, eran arrojados en ese momento al barranco de Taigeto o se los abandonaba en la cima de un monte, lejos de los poblados, en la confianza de que el clima riguroso o el apetito de las fieras se encargaran de librar a la sociedad de su carga.

Únicamente los más fuertes podían vivir, pero no por ello recibían los cuidados especiales que en la actualidad se consideran los más adecuados para facilitar el desarrollo de los niños. Los espartanos eran criados sin pañales que debilitaran su resistencia al frío. Los bañaban con vino, para que los incapaces de resistirlo, murieran.

Cualquier rabieta infantil estaba prohibida. Los niños no podían manifestar temor a la oscuridad, porque se los castigaba. A partir de los siete años, pasaban a recibir un entrenamiento militar. Se les cortaba el pelo al rape, se les daban ropas insuficientes para protegerlos del clima invernal, vivían en los cuarteles, con otros niños de su edad, tratando de convertirse en soldados útiles para el Estado. Aprendían a leer y escribir. También a cantar (sobre todo los poemas de Tirteo, que animaban las marchas), practicaban lucha y atletismo.

Es bello morir en primera línea, como valiente que lucha por su patria. (Tirteo)

Andaban descalzos y recibían poco alimento, para obligarlos a robar y desarrollar la iniciativa. Cuando eran descubiertos, se los castigaba por la torpeza que habían demostrado, no por cometer un robo. Era frecuente que los apalearan con cañas de bambú, con el objeto de enseñarles a soportar el dolor sin quejarse. Nadie les curaba las heridas. Al llegar a los quince años, se convertían en efebos, por lo que les estaba permitido dejarse crecer el pelo hasta alcanzar el largo habitual en los soldados.

Edgar Degas: Jóvenes espartanos

A pesar del rigor que se imponía a todos los espartanos, sin consideración de clase social, edad o sexo, las mujeres gozaban de una libertad impensable en otras culturas de la época o mucho después. Ellas debían ser entrenadas en las disciplinas del atletismo, gimnasia y lucha, lo mismo que los hombres, con el objeto de convertirlas en madres de los hijos fuertes que reclamaba el Estado. Vestían ropas simples, que dejaban ver las piernas, para facilitar los movimientos. Podían competir desnudas en los torneos deportivos, al igual que los hombres. Edgar Degas los ha representado así, otorgando un aura de atractivo erótico a quienes eran víctimas de un sistema despiadado.

La amenaza de un Estado totalitario, capaz de arrebatar a los niños de sus familias, no tanto para decidir su vida o muerte, sino para educarlos de acuerdo a la ideología oficial, con el objeto de transformarlos en dóciles instrumentos de las instituciones, es una imagen sombría que atraviesa el siglo XX y continúa vigente en la actualidad. En algún momento, ese Estado fue identificado con los regímenes comunistas, en otros con el nazismo alemán y el fascismo italiano, posteriormente con el fundamentalismo islámico o diferentes proyectos nacionalistas. Desde las perspectivas más opuestas, se intentaría lo mismo, capturar niños que de acuerdo al discurso del Estado, no recibirían la formación más adecuada en sus hogares.

El proyecto de garantizar la crianza racional de los niños, evitando que la incapacidad demostrada tantas veces por los parientes más cercanos, deje su marca nefasta en ellos, ha sido una de las preocupaciones reiteradas de las comunidades utópicas, tanto aquellas de orientación socialista, como las más conservadoras. La idea implícita es que se puede y debe separarse a los niños de sus padres, para que la comunidad los forme de acuerdo a sus principios, que se supone más confiables.

Niños del Kibbutz

En el Kibbutz o cooperativa organizada por los anarquistas y socialistas judíos que regresaban al territorio de sus mayores, la propiedad de las herramientas, animales y ropas era compartida por todos los integrantes, para poner fin a la injusta explotación del hombre por el hombre, tantas veces denunciadas. Los niños también se socializaban: por lo tanto eran criados por especialistas (nurses y maestros), vivían juntos, dormían juntos, se duchaban juntos, se turnaban para disfrutar los mismos juguetes y solo veían a sus padres un par de horas por día (generalmente al anochecer, cuando los adultos volvían de las tareas productivas que les había asignado la comunidad). Las madres amamantaban a los hijos de otras mujeres del grupo.

Los padres biológicos ni siquiera comían con ellos. En el Kibbutz Artzi estaba prohibido a los padres que acostaran a sus hijos por la noche, para evitar que desarrollaran vínculos demasiado exclusivos con ellos, en lugar de favorecer sus nexos con toda la comunidad. Cuando los niños crecían, podían pasar varios días sin ver a sus padres.  Se esperaba de los padres que no disciplinaran a los hijos de acuerdo a sus criterios, porque esa era función correspondía a los especialistas de la comunidad.

En lugar de la promiscuidad que puede suponerse en el interior de los colectivos de niños y niñas que estudiaban juntos, jugaban juntos, dormían juntos, se higienizaban juntos, la constante cercanía produjo el desinterés por las parejas potenciales del mismo grupo, percibidas como parientes próximos. Los jóvenes tendían a abandonar el kibbutz cuando buscaban pareja. Como los niños habían crecido juntos, tendían a verse como parientes cercanos (hermanos) y no se sentían atraídos sexualmente por sus compañeros. Al llegar a la edad adulta, buscaban sus parejas fuera del kibbutz.

En una etapa en que las jóvenes norteamericanas (…) tratan de exhibirse sexualmente al máximo, nuestras jóvenes se cubren y rechazan vestir ropas que muestren sus pechos o cualquier otra moda reveladora. (Bruno Bettelheim).

Balillas

En 1927, el régimen fascista de Benito Mussolini prohibió las actividades de los boy-scouts en Italia y sustituyó a esos grupos por la Opera Nazionale Balilla.(llamada así en homenaje a un héroe de la lucha por la independencia italiana en 1746), que copiaba muchos aspectos de los boy-scouts y los complementaba con la incorporación obligada para todos los niños de 8 a 14 años, que durante las sesiones del grupo eran instruidos en el ideario fascista. 

Niños de organizaciones nazis

En 1935, en la Alemania nazi, Heinrich Himmler fundó el movimiento Lebesborn que pretendía generar una nueva raza que correspondiera a los criterios de pureza étnica pregonada por Hitler. Parejas formadas por oficiales SS y mujeres tan rubias y altas como ellos, tendrían hijos que formarían la clase dirigente del futuro (después de concluida la guerra que les daría la victoria). En Noruega fueron construidos nueve hogares Lebensborn durante la guerra. Más de 200.000 niños polacos fueron secuestrados para sumarlos al proyecto. Algunos fueron adoptados por parejas del régimen y otros convertidos en sujetos de experimentos científicos. Las esposas de los oficiales nazis podían criar a sus hijos. Las madres no casadas, debían entregar sus niños a los tres meses de nacidos, para que el Estado se ocupara de su formación.

La obstinación del niño debe ser quebrada, y el originario deseo de un libre desarrollo de sus impulsos y capacidades debe ser sustituido por la coacción interna al cumplimiento incondicionado del deber. La subordinación al imperativo categórico del deber ha sido, desde el comienzo, un fun consciente de la familia burguesa. (Max Horkheimer: Teoría crítica)

En 1936, siguiendo la línea de los fascistas y nazis que admiraba, el general griego Ioannis Matazas que acababa de acceder al poder, creó la Ethniki Organosi Neolaias (Organización Nacional de las Juventudes), una organización basada en los Balilla y Hilerjugend, que daría continuidad a las grandes tradiciones helénicas y permitiría librar a los jóvenes de las amenazas del comunismo (que no eran tales).

En 1940, fue creado en España del Frente de Juventudes, organización del franquismo similar a las juventudes hitlerianas y fascistas de otras dictaduras europeas. Incluía una sección masculina (7 a 18 años) y otra femenina, dirigida por Pilar Primo de Rivera (que reunía a las niñas de 7 a 17 años). Ellas aprendían tareas domésticas, mientras ellos recibían entrenamiento militar y todos recibían instrucción religiosa. El Frente cambió de nombre veinte años más tarde, para convertirse en la Organización Juvenil Española y desaparecer en 1977, tras la muerte de Franco.

Somos los flechas, la guardia del mañana, / que en los luceros su puesto tienen ya. / Los camaradas caídos nos esperan; / el santo y seña, Falange no lo da. / ¡Arriba, arriba España! / donde siempre quiero verte; / serás Una, Grande y Libre. / Te lo juramos hasta la muerte. (Aurelio González y Dionisio J. Neguerela: ¡Arriba España!)

En 1985, el movimiento iraquí Futuwah (Vanguardia de la Juventud) fue una organización promovida por el régimen de Saddam Hussein, que reunió a niños de doce años en adelante, para adiestrarlos militarmente. Ellos comenzaron a actuar después de la guerra con Irán. En 1991, tras la derrota de Irak en la Guerra del Desierto, se estableció otra organización, llamada Ashbal Saddam (Jóvenes Leones de Saddam), que suministraba entrenamiento ideológico y militar a jóvenes de 10 a 15 años.

Alimentados cada cuatro horas, nos dejaban llorar para que desarrolláramos nuestros pulmones. Crecimos sin la seguridad básica requerida para sobrevivir. Sentados en la bacinica a intervalos regulares, junto a otros niños que hacían lo mismo, fuimos educados para ser iguales, a pesar de que éramos diferentes. (Daniel Gavron)

Acerca de oscar garaycochea

Dramaturgo, guionista de cine, libretista de TV, docente especializado en dramaturgia audiovisual, blogger empecinado en aprovechar lo que le queda de vida en comunicarse.
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Una respuesta a NIÑOS DE LA COMUNIDAD

  1. Irene Dueñas dijo:

    Goyasescribió que el sueño de la razón genera monstruos. Los grandes proyectos se parecen a borracheras. Cuando la gente despierta en medio la resaca, no se lleva buenas sorpresas. Jugar con la formación delos niños es muchas veces criminal, a pesar de las buenas intenciones.

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