NIÑOS FERALES

Russ Manning: Tarzan the Untamed

En Tarzan of the Apes, la novela de Edgar Rice Burroghs, el hijo de una pareja de nobles ingleses que han naufragado frente a una zona deshabitada de África, queda huérfano y es criado por un grupo de gorilas. Una vez que el niño crece en esa compañía, vuelve a entrar en contacto con los seres humanos, que lo reconocen como el rico heredero que es, pero no logran que se adapte al mundo civilizado. Tarzan posee un léxico limitado y continúa su comunicación gestual y gutural con los animales.

Trivial, como toda ficción concebida los medios masivos, Tarzan ha gozado de una permanencia envidiable, como argumento de cine y televisión, radioteatro y comic. La fascinación que ejerce la historia de un ser humano rebajado a la animalidad, es antigua y no disminuye con la modernidad.

Aunque no dispongan de una familia completa, los seres humanos nacen habitualmente y se forman con otros seres humanos que les sirven de modelos, en un ambiente que les brinda el lenguaje hablado, gestos, valores, complejas reglas de comportamiento y deja huellas imborrables en su cuerpo y mente. Los niños ferales (crecidos lejos del contacto humano, entre fieras que en lugar de devorarlos terminan adoptándolos) tienen un largo historial en las más diversas culturas.

Se trataría de niños que por distintas circunstancias (ilegalidad de su origen, deformidades físicas) fueron abandonados por sus familiares, que de eso modo los condenaban a morir, pero superaron las pruebas que planteaba la naturaleza y crecieron entre animales, por lo que constituyen un motivo de curiosidad para los humanos que los observan. ¿Cómo pudo ser que eludieran la muerte? ¿Hasta qué punto desarrollaron su potencial de seres humanos, al quedar fuera del contacto con sus iguales?

Rómulo y Remo, hermanos gemelos y fundadores de Roma, habrían sido alimentados por la loba Luperca, en el siglo VIII antes de nuestra era. Según la leyenda, su madre, Rea Silvia, una sacerdotisa de Vesta que de acuerdo a los votos del culto hubiera debido permanecer virgen, fue seducida (por el dios Marte, según algunos) y después de ocurrido el parto, fue despojada de sus hijos por Arnulio, su tío paterno, quien ordenó la muerte de los recién nacidos. El sirviente que hubiera debido cumplir la tarea, sintiéndose incapaz de llevarla a cabo, los puso en una cesta, que el río Tíber hubiera debido arrastrar hacia el mar.

Tal como sucede en otras historias de personajes célebres, los gemelos fueron rescatados por un pastor y su esposa, crecieron con ellos y una vez llegados a la edad adulta, al conocer el secreto de su origen, regresaron con la intención de matar a Arnulio y devolver el trono a su abuelo. No conformes con eso, fundaron una ciudad, Roma, en el lugar preciso donde el sirviente los abandonó a su suerte.

El Medioevo cristiano es pródigo en historias de crueles abandonos y hallazgos providenciales de niños. En 1344 fue descubierto un niño que se suponía criado por los lobos en la ciudad alemana de Hesse. Cuando lo hallaron unos cazadores, caminaba en cuatro patas. Aunque solo habría permanecido tres o cuatro años entre los lobos, no fue capaz de recuperar el estilo de vida de los seres humanos. Daba grandes saltos y murió a consecuencias del cambio de dieta (no toleraba los alimentos cocidos).

 Un niño hallado en 1344, cerca de Hesse, donde había sido alimentado por lobos, y que después decía, en la Corte del Príncipe Enrique, que si solo hubiera contado con su deseo, hubiera preferido vivir entre ellos, que vivir entre los hombres. De tal modo se había habituado a caminar como aquellos animales, que fue preciso ponerle piezas de madera que lo obligaban a tenerse derecho y en equilibrio sobre sus dos pies. (Jean-Jacques Rousseau)

El niño lobo de Wetteravic, capturado en 1345, tuvo mejor suerte que el encontrado en Hesse. Lo bautizaron Heinrich, aprendió a hablar, vivió entre humanos y murió anciano.

En 1475, un autor anónimo escribe Historia de Valentín y Orión, derivado de un poema francés del siglo anterior (existen otras versiones en alemán, sueco y holandés), donde se narra la historia de un niño de una familia de nobleza, que es robado a su madre en el momento de nacer, en medio del bosque, por una osa y criado por la bestia que hubiera podido devorarlo, junto a sus cuatro oseznos, durante un año.

 A consecuencia de haber mamado la leche de la osa, el niño se volvió peludo como una bestia salvaje. (…) Creció y caminó pronto, (…) empezó a golpear a todas las bestias del bosque, que le temían y huían de él, mientras que él, en cambio, no temía a ninguna de ellas. En quince años se hizo enorme y terrible, tanto que nadie se atrevía a entrar en el bosque. Mataba a hombres y animales y comía.

Un niño que se supuso criado por las ovejas, fue descubierto en las Ardenas a comienzos del siglo XVI. El caso fue reportado por Alexander Ross, dos siglos más tarde. No era capaz de hablar, no podía caminar erguido y se alimentaba con carne cruda, a pesar de lo cual consiguió integrarse en la sociedad humana.

En 1574, en Francia, el campesino Gilles Garnier fue juzgado y condenado a muerte por asesinar a varias personas (entre las cuales, niños) con el objeto devorar la carne, en compañía de su esposa. Se lo consideró un hombre lobo que habría hecho un pacto con el diablo.

Hacia 1604 hallaron un niño oso de Lituania (el primero de los tres que aparecieron en pocos años en la misma región). Mordió y arañó a los seres humanos que intentaban rescatarlo de la vida salvaje. Conducido a Varsovia, logró aprender algunas palabras, pero continuó alimentándose con hierbas, fruta y miel.

No daba (…) ninguna muestra de razón; andaba en pies y manos, carecía de lenguaje articulado y solo profería sonidos que en nada se parecían a los de un hombre. (Jean-Jacques Rousseau)

En 1607 apareció otro niño borrego de Bamberg (reportado sucesivamente por Camerarius, Tulp y Linneo). Fue localizado por cazadores. Había huido del hogar durante la infancia y cuando lo capturaron y devolvieron a la civilización, contra su voluntad, cuando tenía dieciséis años. De acuerdo a quienes lo conocieron, esa estadía fuera del ámbito de los seres humanos, lo había marcado para siempre.

Fue criado entre las ovejas salvajes de Irlanda, había adquirido una clase de naturaleza ovina. Era rápido de cuerpo, ágil de pies, de cara feroz, de carne firme, piel quemada, miembros rígidos, frente huidiza achatada, pero con el occipucio convexo y nudoso, rudo, impetuoso, ignorante del miedo y sin rasgos de suavidad. (…) Sin voz humana, balaba como una oveja y repudiaba los alimentos y bebidas a los que estamos acostumbrados; solo masticaba la hierba y el heno. (Nicholaus Tulp)

Tenía una flexibilidad extraordinaria en sus miembros y caminaba a gatas con gran habilidad. En esa postura podía luchar con perros más grandes con sus dientes, y los atacaba tan intrépidamente, que los arrojaba por el aire. Él no era, sin embargo, de una naturaleza feroz. (Phillipus Camerarius).

En 1694 fue localizado un segundo niño oso de Lituania. Cuando intentaban vestirlo, se quitaba la ropa a mordiscos. Según Bernard Connor, que lo conoció, había aprendido a mantenerse erguido y podía hablar.

En 1717 descubrieron a la niña salvaje de Kranenburg, entonces de diecinueve años. Había sido secuestrada al año y medio de vida. Sus raptores la abandonaron en el bosque, donde sobrevivió sin ayuda de animales, vestida con un saco y alimentándose con raíces y hierbas. Al ser rescatada, logró aprender un lenguaje de signos, pero no pudo hablar nunca.

En las vecindades de Hamelin fue descubierto en 1724 un niño lobo de unos doce años, incapaz de hablar. Le dieron el nombre de Peter de Hamelin. Era desconfiado y trató de huir repetidamente. Comía hierbas y carne cruda. Dejada de lado la comida cocida. Le costó aprender a vestirse, pero le gustaba usar sombreros. Podía seguir la música, pero no cantar. Su lengua estaba deformada. Fue conducido a Hannover y luego a Londres, para mostrarlo a la familia real. Llamó la atención de la sociedad inglesa. La Reina le otorgó una pensión. Fue capaz de realizar algunas tareas sencillas. Nunca se interesó en el alcohol ni en las mujeres.

François Truffaut; L´Enfant Sauvage

Aquel que llamaron Víctor de Aveyron, fue encontrado en 1797 por tres cazadores franceses, en la región de los Pirineos. Estaba desnudo, recogía bellotas y raíces para alimentarse. Tenía (se calculó) unos 12 años. Escapó una semana después de ser capturado. Regresaba a los poblados en busca de alimento. Al divulgarse la noticia, desde Paris ordenaron que lo trasladaran a la capital para estudiarlo. Algunos médicos lo consideraron un deficiente mental. Jean-Marc Gaspard Itatd, un médico joven, se dedicó a educarlo. Consiguió superar parcialmente su retardo, pero nunca habló ni se comportó de manera civilizada. Victor murió en 1828.

Durante el siglo XIX, la vida en el bosque pasó a ser vista como el ideal del regreso a la naturaleza, que permitía a los seres humanos liberarse de las convenciones del mundo civilizado, pero de todos modos esto no pasaba de ser una escapada, que suponía el regreso a la sociedad humana y la conservación del lenguaje. En los EEUU, la escapada de los niños Tom Sawyer y Huckleberry Finn a los pantanos del Mississippi, tal como fue imaginada por Mark Twain, se encuentra tapizada con encuentros con otros seres humanos que transmiten su sabiduría o una diversión al margen de los conflictos raciales, imposible de hallar en los poblados.

En Ucrania, en 1991, fue descubierta Oxana Malaya, de ocho años, hija de una pareja de alcohólicos, que pasó la mayor parte de su vida con los perros. De ellos adquirió los hábitos que le permitieron sobrevivir. Había desarrollado los sentidos del olfato, el oído y la vista. Ladraba y comía acuclillada. Una vez internada en una institución para enfermos mentales de Odessa, logró recuperarse y fue entrenada para cuidar vacas.

En 2004 descubrieron a Sunjit Kumar, en las islas Fiji, un hombre de aproximadamente treinta y dos años, criado por gallinas desde los seis años, cuando su abuelo lo encerró en un gallinero tras la muerte de sus padres. Al ser rescatado, lo internaron en una clínica siquiátrica, donde agredía a su terapeuta, Elizabeth Clayton. Intentaba morderla y arañarla. Al cabo de un año de tratamiento, aprendiendo a comunicarse mejor, dejó de picotear la comida y no se le han localizado signos de problemas mentales.

En 2007 hallaron a un niño lobo en Siberia. Mientras lo examinaban en una clínica, escapó y no ha vuelto a ser localizado.

A diferencia de la historia de Tarzan, donde Lord Greystock adquiere el lenguaje articulado, los modales europeos, las propiedades heredadas de su familia y sin embargo opta por regresar a la selva donde creció, no parece haber manera de reincorporar a la sociedad humana, a aquellos que habían sido marginados de ella.

Los “niños salvajes” perdidos en la campiña desde los primeros años y que por una serie de casualidades pudieron subsistir y desarrollarse sin influencia alguna del ambiente social, impresionó intensamente la imaginación de los hombres del siglo XVIII. Sin embargo, de las antiguas relaciones surge claramente que la mayoría de estos niños fueron anormales congénitos y que es necesario buscar en la imbecilidad, mostrada en grado diferente por cada uno de ellos, la causa inicial de su abandono y no, como quiere verse a veces, su resultado. (Claude Levi-Strauss: Las estructuras elementales del parentesco)

Acerca de oscar garaycochea

Dramaturgo, guionista de cine, libretista de TV, docente especializado en dramaturgia audiovisual, blogger empecinado en aprovechar lo que le queda de vida en comunicarse.
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