NIÑOS DEL HOLOCAUSTO

Ghetto de Varsovia

La Segunda Guerra Mundial demostró que los niños no iban a quedar excluidos de las atrocidades que los vencedores destinaban a los adultos derrotados. Podían ser separados de sus familias, para ser sometidos a condiciones indignas de vida y luego morir, por el delito de haber nacido en determinado grupo humano, que de acuerdo a las decisiones Poder debía extirparse de la faz de la Tierra, en nombre de una injustificable pureza racial, o por no ser considerados aptos para que los utilizaran como trabajadores esclavos.

Roman Polanski

El director de cine Roman Polanski nació en Paris, en 1933, hijo de una familia judía agnóstica. Cuando tenía cuatro años, sus padres creyeron que estarían menos seguros en Francia que en Polonia, el país de sus ancestros, en el caso de que Hitler invadiera a los países vecinos. Es difícil imaginar una decisión menos absurda, porque Polonia fue el primer país invadido por los alemanes, en la primavera de 1939. Durante la guerra, la familia fue internada en el ghetto de Cracovia, que los nazis documentaron en filme de propaganda, El Judío Errante, como ejemplo de la degradación humana que debía eliminarse, comparándolos con la plaga de las ratas. Luego, la madre y la hermana de Polanski fueron deportadas a un campo de concentración, del que la madre nunca regresó. El padre entregó a Román a una familia campesina católica, antes de ser deportado a Mauthausen. El chico sobrevivió gracias a la personalidad ficticia que le obligaron a adoptar. Después de concluida la guerra, Polanski encontró a su hermana y estudió en la Escuela de Cine de Lodz. Casi medio siglo más tarde, reconstruyó el ambiente del ghetto en el filme The Pianist, al adaptar el libro de memorias del músico Wladislav Spizlman.

Schlomo Perel (en el centro)

Shlomo Perel (conocido como Sally Perel) tenía catorce años cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial. Era judío alemán y hablaba con fluidez alemán y ruso. La familia huyó a Polonia, creyendo escapar de la persecución racial. Al separarse de sus mayores, el padre le pidió que no renunciara nunca a su condición de judío, mientras su madre le exigió que sobreviviera. Sally y su hermano Isaac buscaron refugio en el sector invadido por el ejército soviético. Sally fue separado de su hermano y recluido en un orfanato.

Cuando los alemanes invadieron la Unión Soviética, Sally logró presentarse como un huérfano alemán y trabajó como intérprete de ruso para los invasores. Lo enviaron a una escuela nazi en Brunswick. Allí conoció a una adolescente nazi, cuya familia lo protegió a pesar de estar enterados de la verdadera identidad del joven. Al final de la guerra se reunió con su hermano y se enteró de la muerte de sus padres y hermanas. Años más tarde, escribió su autobiografía y la cineasta polaca Agnieszka Holland filmó la película Europa, Europa, basándose en esas aventuras.

 Los alemanes me enviaron al Instituto de la Juventudes Hitlerianas. Al intentar violarme, un soldado descubrió que yo era judío. Nunca me delató. Me volví a salvar. (Sally Perl)

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas de ocupación nazis se preocuparon de separar a los judíos de los no judíos, a pesar de que habían coexistido juntos durante siglos en toda Europa. Los judíos fueron aislados en barrios miserables denominados ghettos, de los que no podían salir y subsistían en condiciones penosas de hacinamiento. Los niños robaban o contrabandeaban comida, asistían a escuelas clandestinas y colaboraban en el envío y recepción de mensajes. Pronto hubo más de cuatrocientos ghettos en los distintos ghettos distribuidos en los distintos países. El de Varsovia llegó a tener 450.000 habitantes.

Rutka Laskier, nacida en Danzig (en la actualidad Gdansk), era una adolescente judía cuando comenzó la guerra con la invasión alemana. En 1943, a los catorce años, sin que su familia estuviera tanto de lo que ella hacía, redactó sus experiencias y opiniones sobre el régimen nazi, en sesenta páginas. Describió la vida en el ghetto judío y lo que sucedía en los campos de exterminio. Se cree que murió en Auschwitz-Birkenau.

 Si solo pudiera decir se acabó, solo se muere una vez… Pero no puedo, porque a pesar de todas estas atrocidades quiero vivir y esperar el día siguiente. (Rutka Laskier)

En 1942 los nazis adoptaron la política de la Solución Final, denominación eufemística que consistía en exterminar a los judíos de los países ocupados por Alemania, por lo que los ghettos fueron vaciados mediante sistemáticas deportaciones de sus ocupantes.

Entre 1939 y 1945, hubo más de un millón de niños judíos asesinados en Europa, algunos en los ghettos, por falta de abrigo y alimento; otros durante la deportación o los experimentos médicos y las cámaras de gas de los campos de concentración. Los niños no eran adecuados para someterlos a trabajos forzados, como se hacía con los adultos. Anne Frank fue una de ellos.

Era la segunda hija de una pareja judía alemana, que había buscado refugio de la Segunda Guerra Mundial en Ámsterdam. Anne recibió un Diario como regalo, al cumplir trece años. La familia tuvo que esconderse durante dos años, en la buhardilla de un viejo edificio de unos amigos, para no ser deportados por los nazis. Tras ser denunciados por un colaborador de los alemanes, Anne fue deportada al campo de concentración de Auschwitz, luego al de Bergen-Belsen, donde murió de fiebre tifoidea, poco días antes de que los alemanes se retiraran. El padre fue el único miembro de la familia que regresó al escondite y halló el Diario.

13 de enero de 1943. El terror reina en la ciudad. Noche y día, transportes incesante de esa pobre gente provista tan solo de una bolsa al hombro, de un poco de dineros. Estos últimos bienes les son quitados en el trayecto, según dicen. Se separa a las familias, agrupando a hombres, mujeres y niños. Los niños, al volver de la escuela, ya no encuentran a sus padres. Las mujeres, al volver del mercado, hallas sus puertas selladas y notan que sus familias han desaparecido. (Anne Frank: Diario)

Las instalaciones del campo de Auschwitz-Birkenau había sido construidas para eliminar hasta ocho mil personas por día. La existencia de estos centros de exterminio formaba parte del secreto de Estado. Hacia el final de la guerra, seis millones de judíos habían muerte, dos tercios de los que habitaban Europa seis años antes.

En 1944, Tatiana Nikoláyevana Sávicheva, huérfana de padre, era una adolescente rusa nacida en 1930, cuando comenzó a escribir un Diario de sus experiencias durante el asedio del ejército alemán a la ciudad de Leningrado (en la actualidad, San Petersburgo). Su familia apoyaba al ejército soviético, mediante la costura de uniforme y construcción de defensas. Tania, con solo once años, cavó trincheras y aisló bombas incendiarias. El diario consta de apenas seis páginas, que después de la muerte de su autora fueron presentadas en los juicios de Nüremberg como una prueba de las iniquidades ocurridas.

En Varsovia, ciudad ocupada por el ejército alemán en 1942, Irena Sendler, que había cumplido treinta años, se ocupaba de las tareas no demasiado gratas de componer el alcantarillado y las tuberías de agua potable. Su amiga Irena Schultz y ella consiguieron autorización de la oficina sanitaria para la lucha contra las enfermedades infecciosas (una epidemia de tifus hubiera sido fatal incluso para los invasores). Sendler había decidió ayudar a los judíos que se hacinaban en el ghetto, antes de ser enviados a los campos de concentración donde los exterminaban.

Durante un año y medio, Irena escondió niños en su caja de herramientas o en sacos o basureros, en ataúdes. Para espantar a los uniformados curiosos, se hacía acompañar por un gran perro. De ese modo logró llevar fuera del ghetto a unos 2500 niños, que luego distribuía entre familias cristianas. Fue descubierta y torturada en 1943. Había guardado los nombres de los niños en un recipiente enterrado en su jardín. Al terminar la guerra, buscó a los padres sobrevivientes, para que las familias se reunieran. La explicación de sus actos que suministró, no puede ser más simple.

 Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad. Ayudar cada día a alguien, tiene que ser una necesidad que salga del corazón. (Irena Sendler)

El psiquiatra francés Eugene Minkowski, de origen judío, organizó a un grupo de profesionales xon el objeto de proteger durante la Segunda Guerra Mundial a más de dos mil niños de su colectividad, en un intento de librarlos del exterminio decretado por los nazis. Al terminar la guerra, Minkowski atendió y estudió a los niños sobrevivientes de los campos de concentración, en quienes detectó una evidente anestesia afectiva. Nadie pasa por circunstancias parecidas sin quedar marcado. Eran emocionalmente insensibles y superficiales, como consecuencia de las situaciones traumáticas a las que estuvieron sometidos durante años. Reacciones similares se han hallado en niños que pertenecieron a sectas religiosas y movimientos políticos extremistas. La hazaña de sobrevivir tiene un precio muy alto.

Acerca de oscar garaycochea

Dramaturgo, guionista de cine, libretista de TV, docente especializado en dramaturgia audiovisual, blogger empecinado en aprovechar lo que le queda de vida en comunicarse.
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