NIÑOS TOMADOS COMO REHENES

Toma de rehernes en Osetia

Toma de rehenes en Osetia

Los rebeldes chechenos que el 3 de septiembre de 2004 tomaron por rehenes a cuatrocientos niños y maestros de una escuela que iniciaba sus clases en Osetia, declaraban tener una causa superior que justificaba su indudable crueldad. Según ellos, luchaban por la independencia de su nación. El rescate ordenado por el presidente ruso Vladimir Putin, logró su objetivo, liberar a los rehenes, pero fue sangriento y puso en peligro la vida de aquellos a quienes se intentaba rescatar.

El hombre solo y armado con un machete, que tomó como rehenes, en julio de 2011, a treinta niños de un jardín de infantes de Malasia y cuatro docentes, no tenía otro justificativo que su desequilibrio mental. Secuestrar a otros seres humanos es una acción odiosa, que difícilmente puede suscitar la simpatía de nadie. Que las víctimas del secuestro sean niños, vuelve más repugnante el intento.

Toma de rehenes en Francia

Toma de rehenes en Francia

El padre de uno de los niños tomados como rehenes en una escuela de Besançon, confiaba que su hijo no hubiera entendido nada, pero había permanecido secuestrado con otros veinte, de cuatro a seis años de edad, durante cuatro horas, por un hombre desequilibrado, que esgrimía dos sables. Tal vez no toda la amenaza llegue a ser percibida en el momento por preescolares. Sin embargo ¿puede borrarse de la memoria una experiencia como esa?

Toda persona que se apodere de otra (que en adelante se denominará “el rehén”) o la detenga y amenace con matarla, herirla o mantenerla detenido a fin de obligar a un tercero, a saber, un Estado, una organización internacional intergubernamental, una persona natural o jurídica o un grupo de personas, a una acción u omisión como condición explícita para la liberación del rehén, comete el delito de toma de rehenes. (Asamblea de las Naciones Unidas: Convención Internacional contra la Toma de Rehenes, 1979)

La toma de rehenes por grupos terroristas, adquirió una lamentable actualidad a partir del último tercio del siglo XX. No se trata solo de aquellos que plantean grandes proyectos, para quienes la vida de algunos cuantos seres humanos no vale demasiado. También los delincuentes, los huelguistas y estudiantes que defienden justa reivindicaciones, utilizaron esa medida extrema para lograr sus fines. En esos casos, el Estado declara que se ve obligado a sistematizar medidas represivas, capaces de controlar situaciones que cuestionan su autoridad.

Ante una toma de rehenes, la policía tiene diferentes opciones:

1)       contener y negociar;

2)       el uso de agentes químicos;

3)       el uso de tiradores selectos; y por último

4)       el uso de la fuerza de asalto. (Eduardo Arizaga: Manejo y resolución de crisis con rehenes.

¿Qué ocurre con el secuestro en el ámbito privado? Hay parejas destruidas por las más variadas causas, desde la violencia doméstica, a la traición de una de las partes o ambas, situaciones en las que se mantienen reunidas por la existencia de un hijo (o varios) de pocos años. De acuerdo a la opinión generalizada, los hijos necesitarían los cuidados de ambos padres mientras se desarrollan física y mentalmente. La existencia de menores pasa a convertirse en una herramienta eficacísima para presionar al miembro de la pareja que desea quebrar la relación. Con el sufrimiento de los niños puede conmoverse a la otra parte, puede amenazarse hasta sin decir nada, puede negociarse fácilmente.

¿Cómo se organiza la convivencia en esas condiciones? Probablemente es un infierno. Que dos adultos que se llevan mal y mantengan la compostura todo el tiempo, durante los diez o quince años que tardan los hijos en crecer e independizarse, no es un cálculo demasiado creíble. Hay situaciones concretas que los enfrentan cotidianamente y refuerzan la crisis. ¿Tienen habitaciones separadas? ¿No se hablan? ¿Cómo se sostiene la familia? ¿Quién ejerce su autoridad sobre el grupo? Seguir juntos, es sembrar motivos (por si faltaran) para separarse lo antes posible.

Durante la guerra de los adultos, los niños son programados y reprogramados mentalmente. Los psicólogos Stanley Clawar y Brynne Rivlin, que estudiaron el tema durante tres décadas, afirman que los efectos se prolongan por el resto de la existencia de los hijos. El programador refuerza sus vínculos con el hijo en disputa, alienta temores de acercarse al otro progenitor, lo convierte en su aliado contra el otro.

En ciertos casos, antes de acceder a la separación definitiva de los dos adultos, uno de ellos destruye al nexo que constituía el hijo, con el objeto de inferir el mayor daño posible a quien hasta poco antes se pretendía retener. La crónica policial de la actualidad se puebla de historia de hijos torturados y finalmente destruidos por la guerra que han entablado los adultos.

En otras épocas, obligadas por la presión social, las mujeres cedían ante la mera amenaza de continuar el maltrato, de precipitar un desenlace fatal, causado por el hombre y sufrido por los hijos. Por lo tanto, recibían sobre sus espaldas todo el peso de la violencia masculina y no por ello eran mejor evaluadas por la sociedad. Dado que las han perdido, ¿por qué ahorrarles los mayores sufrimientos que un hombre pueda inferirles?

Si las golpeaban, algo habrían hecho, es el razonamiento tradicional de quienes prefieren no investigar demasiado en conflictos como esos. Ahora, en cambio, cuando la sociedad se ha sensibilizado ante el tema y existen leyes e instituciones que protegen a las mujeres, los hombres castigadores no dudan en convertirse también en criminales, porque no esperan que las mujeres acepten pasivamente los golpes. Mientras que por un lado los casos de violencia intrafamiliar se registran en estadística y los culpables son castigados por la Ley, se tiene la impresión de que la violencia no ha cedido y más bien se ha radicalizado.

El varón agresor, lo que quiere es destruir física o psíquicamente a esa mujer, que considera de su propiedad. Pareciera que las mujeres no pueden decidir sobre sus vidas. Cuando deciden separarse, reciben el peor castigo. (Ada Beatriz Rico: Observatorio de Femicidios en Argentina)

Muchas mujeres buscan ayuda para detener el maltrato y hay también aquellas que responden las agresiones. Son la minoría en la actualidad. En el pasado, cualquier intento de defenderse la hubiera condenado al repudio social. Ser mujer incluía, entre otras ventajas, la de ser invitada a tolerar y minimizar el maltrato de las parejas.

Protesta por desaparición hermanos Bretón.

Protesta por desaparición hermanos Bretón.

La historia de los dos hermanitos Ruth y José Bretón conmovió a España a partir de 2011. Desaparecen durante el día en que deben permanecer con el padre, como parte del régimen de visitas establecido tras la separación de la pareja. Según el padre, los ha llevado a jugar a un parque, los dejó solos por unos minutos y ya no pudo encontrarlos cuando regresó.

¿Pudo haber sido un secuestro? Nadie pide rescate, ni fueron vueltos a ver vivos. ¿Se trató de una venganza del padre, con el objeto de hacer sufrir a la madre? Casi un año duran las búsquedas de la Policía, mientras el hombre permanece en la cárcel, inconmovible en su versión y las coartadas que suministran sus familiares. La finca de la familia Bretón es rastreada en varias oportunidades, sin hallar nada. Finalmente un experto revisa los rastros de una hoguera de forma extraña (cuadrada) e identifica los restos de pequeños animales que se dijo inicialmente, como provenientes de seres humanos que corresponderían a los hermanos. Los niños debieron ser muertos y quemados en un horno improvisado en el campo, para que el fuego volviera imposible de identificar el ADN.

El hijo que es tomado como rehén por alguno de sus padres, suele estar perdido. Si no muere, quedará con la marca que lo acompañará durante el resto de su vida. Fue capturado por uno de los adultos a cuyo cuidado lo entrega la sociedad y ese adulto se encuentra en condiciones de utilizarlo cómodamente, sin tomar en cuenta el daño que pueda causarle, con tal de ejercer por su intermedio un daño irreparable a otras personas, que no se encuentra en condiciones de agredir directamente. ¿Por qué no recurrir a un niño que su adversario ama? El hijo queda convertido en instrumento de una lucha que el testigo no se encuentra en condiciones de detener ni comprender.

Acerca de oscar garaycochea

Dramaturgo, guionista de cine, libretista de TV, docente especializado en dramaturgia audiovisual, blogger empecinado en aprovechar lo que le queda de vida en comunicarse.
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