ACTUALES CRUZADAS DE LOS NIÑOS

Aylan Kurdi

La imagen del niño sirio Aylan Kurdi muerto a los tres años, tendido boca abajo en una playa turca, a comienzos de septiembre del 2015, después de que la pequeña embarcación que compartía con su familia hubiera naufragado, mientras intentaban emigrar a Canadá, expresa de manera contundente los conflictos actuales del Cercano Oriente. No fue la única víctima. Su madre y un hermano de cinco años murieron también. Miles de refugiados de la violencia del fundamentalismo islámico, buscan protección, allí donde suponen que hallarán una sociedad más tolerante, y lo más probable es que vayan quedando en el camino, como le sucedió a Aylan o que encuentran barreras, fronteras, murallas, que les impiden asentarse en un territorio donde no haya amenazas similares a las que dejan atrás.

Las familias sirias que emigran del régimen instalado por el Estado Islámico, cruzan a pie Turquía, Macedonia, Serbia, Hungría, donde periódicamente se los detiene y obliga a retroceder, antes de llegar a Alemania, Meca del desarrollo, un país donde tampoco puede esperarse que haya quien les dé la bienvenida. Los países europeos recibieron 338.000 refugiados durante los primeros siete meses del 2015. No están preparados para recibir a tantos necesitados de ayuda (y sobre todo, nunca estuvieran demasiados abiertos a compartir sus comodidades con extranjeros que provienen de otras culturas y suelen ser vistos como una amenaza para el sistema social que lograron establecer).

En 2015, el número de refugiados sirios en Turquía ha alcanzado los 2 millones; en Líbano, con una población de 4,5 millones, hay 1,1 millones [de refugiados]. (Celal Özcan)

Los masivos desplazamientos de seres humanos que no se resignan a las situaciones injustas que deben sufrir en sus países de origen y emprenden viajes (no pocas veces, sin regreso) hacia otras regiones del planeta donde esperan hallar mejor condiciones de vida, no son un fenómeno nuevo. Eso viene ocurriendo desde épocas remotas, de acuerdo a las evidencias que suministran los recientes análisis de ADN.

Mapa de migraciones prehistóricas
Hace 150.000 años, pueblos de África Oriental, impulsados por la creciente desertificación de su territorio, habrían comenzado a dispersarse hacia el Cercano Oriente, para dividirse entre aquellos que penetraron en Europa y los que se fueron por desplazando por Asia, hasta cruzar el Océano Pacífico y poblar América y Australia.
Las migraciones masivas han planteado preocupaciones para los países que las veían como amenaza a su integridad étnica, militar o económica. Los chinos alzaron entre los siglos VII y IV a de C, para culminar bajo el reinado de Qin Shi Huang, en el siglo III a de C, lo que todavía se puede observar, tras innumerables restauraciones, como la Gran Muralla. Era una empresa enorme y sin embargo ineficaz, destinada a impedir el acceso de mongoles y manchúes.
Durante el siglo XIX, hasta mediados del siglo XX, ocurrió la migración de 55 millones de europeos pobres hacia América y Australia. Países que entonces estaban poco poblados, como Brasil, Uruguay y Argentina, recibieron el aporte de 12 millones de inmigrantes portugueses, españoles e italianos. Después de la hambruna de Irlanda, y una cantidad de habitantes calculada entre un millón y dos abandonó su patria, para dirigirse a los EEUU, Sudáfrica, Australia y Sudamérica.

Niños polacos llegados a México después de la Segunda Guerra Mundial

Entre el siglo XVI y el primer tercio del XX, tres millones de portugueses se instalaron en Brasil. Australia recibió a lo largo de un siglo, desde 1850 a 1950, 3.5 millones de inmigrantes británicos. Ocho millones de alemanes emigran a los EEUU, entre fines del siglo XVIII y mediados del XX. Después de la Guerra Civil de los años `30, un millón de españoles abandonó su país, para instalarse en Francia, México, Argentina y Venezuela. El tiempo que ha pasado, logra desdibujar las penurias que debieron experimentar esas personas para que se vieran obligadas a abandonar su lugar de origen, para exponerse a las penurias de adaptarse a las nuevas circunstancias.

Inmigrantes egipcios llegados a Italia
En la actualidad, ocurren migraciones masivas del Cercano Oriente a los países más desarrollado de Europa, del norte de África a Europa, de los antiguos países socialistas europeos hacia los países de Europa occidental, de África a Oriente Medio.
Desde hace décadas, los países de Centroamérica son el territorio que peregrinan los desplazados del sur del continente, que intentan cruzar la frontera del río Grande, huyendo de la inseguridad y la pobreza de sus países de origen, para instalarse en el mítico Norte que han mostrado las películas de Hollywood, el lugar donde todos los sueños se vuelven posibles.
Decenas de miles de niños egipcios, son enviados en la actualidad por sus familias, para que se instalen en Europa, ganen dinero (no importa cómo, involucrándose en tráfico de drogas y prostitución, por ejemplo) y no tarden en hacer remesas en euros. Cruzan el Mediterráneo, transportados por piratas que a veces prefieren hacerlos naufragar, tras haber cobrado U$ 4.500 y 6.000 por el viaje de cada uno. ¿Qué pueden hacer a su edad, sin documentos, sin contactos ni familiares, en un país cuya lengua desconocen?
Hace dos mil años, algo parecido ocurría en Roma, capital de un imperio que ocupaba la mayor parte del mundo conocido. La atracción ejercida por los centros de poder, con sus promesas de desarrollo tecnológico y oportunidades de trabajo, resulta imposible de resistir para quienes habitan las regiones más atrasadas de la periferia del sistema.

Niños en tren, rumbo a los EEUU
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza norteamericana intenta detener la llegada de niños indocumentados, mediante vallas publicitarias y spots televisivos que proponen mensajes tales como “Creí que sería fácil que mi hijo consiguiera papeles en el Norte… No era cierto” o “Usted está poniendo el peligro a su hijo” y anuncios de que los niños indocumentados serán deportados. La Patrulla Fronteriza ha informado más de 200 niños muertos cuando intentaban llegar ilegalmente.

Migrantes de todas partes ( se atrincheran entre los rieles / muy lejos de donde vienen / muy lejos de adonde van. /Esperan el temblar de la tierra / el chillido de las ruedas. / Aparece tras la montaña / la amenazadora serpiente / de acero son sus escamas / de acero también su vientre. / La Bestia del Sur le llaman / al maldito tren de la muerte / con el diablo en la caldera ruge / y se retuerce, (Rodolfo Hernández y Carlos Nicolau: La Bestia)

Niños indocumentados en campamento de los EEUU

Es el tren que lleva inmigrantes clandestinos desde México a los EEUU. Ellos viajan escondido en los vagones de carga y quedan sometidos al azar de las inspecciones aduaneras. En los EEUU se han habilitado bases militares, en los estados de Oklahoma, California, Texas y Arizona, con el objeto de albergar por un tiempo a los niños sorprendidos cuando cruzaban la frontera, antes de deportarlos.

Tenemos que hacer todo lo posible para estabilizar la situación en Centroamérica y contener el flujo de niños y refugiados en nuestras fronteras, una tragedia que sencillamente es inaceptable. (Robert Menéndez)

A comienzos del siglo XXI, se estimaba que los inmigrantes infantiles no alcanzaban a 7000 por año. En nueve meses, desde octubre del 2013 a junio de 2014, en cambio, se supone que más de 50.000 niños cruzaron la frontera mexicana. En la actualidad, son decenas de miles de niños peregrinan por los diferentes países de América Central, rumbo a la frontera del Río Grande, en un viaje que debería permitirles reunirse con sus parientes y conocidos, residentes en muchos casos ilegales, que están desde hace tiempo en los EEUU. Tal vez sean 30 millones de personas que se encuentran en esa situación (más de la mitad, mexicanos).

Donald Trump
Donald Trump, empresario inmobiliario, del juego y la producción televisiva, político improvisado, que aspira a convertirse en Presidente de los EEUU, descendiente de abuelos alemanes que llegaron en las últimas décadas del siglo XIX, hijo de una inmigrante escocesa, casado en dos oportunidades con mujeres nacidas en Checoslovaquia y Eslovenia, arremete en 2015, durante la campaña preelectoral, contra los inmigrantes del sur del río Grande y propone alzar un muro que detenga lo que considera una invasión que pone en peligro las ideas fundamentales de su nación.

Están enviando gente que tiene muchos problemas; están enviando sus problemas. (…) Están enviando drogas, enviando crimen, son violadores, y asumo que algunos son buenas personas, pero hablo con los guardias fronterizos y nos dicen estamos recibiendo. (Donald Trump)

Niños deportados

México recibe (sin haberlo pedido) a 40.000 niños y adolescentes que fueron expulsados de los EEUU. 18.000 de ellos habían intentado la aventura de burlar los controles fronterizos e instalarse en una sociedad desconocida, sin contar con la compañía de parientes o amigos que faciliten el proceso. Una decisión como esa los expone a sufrir toda clase de abusos y maltratos de parte de las fuerzas del orden, que tienen como misión detectarlos y deportarlos, como de los delincuentes que les prometieron trasladarlos y aprovechan el estado de absoluta indefensión en el que se encuentran, para utilizarlos como esclavos.
Gracias a los medios que en la actualidad se apresuran a publicar todo lo espectacular y doloroso que ocurre en el planeta, estas penurias colectivas no pueden ser ignoradas por aquellos que se disponen a emprender la misma aventura. Si a pesar de las evidencias lo hacen hoy, no puede ser, tal como sucedía en el pasado, por simple desinformación. Que continúen intentando huir de sus países de origen, para instalarse en otros, muy distantes y ajenos a su cultura, demuestra que no se trata de una actitud irreflexiva o carente de sentido, sino de una opción fundamentada, por costosa que resulte.

Hay personas que dicen: “Sé que el riesgo de morir cruzando el Mediterráneo es inmenso. (…) Sé que me van a quitar mi dinero y me pondrán en un barco podrido. Lo sé, `pero no puedo aguantar más”. La palabra que más me gusta para describir la situación, es dignidad, no crisis. Lo que estamos viendo es una declaración de dignidad. “Yo muero declarando que soy digno de ser humano, y que me han negado mi dignidad de ser humano”. (Alain Touraine)

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Acerca de oscar garaycochea

Dramaturgo, guionista de cine, libretista de TV, docente especializado en dramaturgia audiovisual, blogger empecinado en aprovechar lo que le queda de vida en comunicarse.
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