USO Y ABUSO DE LOS NIÑOS: LA POLÍTICA

Hans Steinhoff: Hitlerjunge Quex

Hans Steinhoff: Hitlerjunge Quex

El régimen nazi movilizó durante los años ´30 y ´40 a gran parte del pueblo alemán, detrás de sus banderas de recuperación del orgullo nacional, a costas del sacrificio de todos en el ámbito de la producción industrial o la guerra, paralelo a la complicidad en el despojo y exterminio de quienes se designaban como los miembros de una raza inferior. Una de las imágenes más atemorizantes del documental Triunf des Willens realizado por Leni Riefensthal (1934) muestra la organización de la juventud establecida en un par de años por los nazis. ¡Qué felices y dedicados a una causa parecen todos ellos! ¡Qué fervor demuestran por el Fhürer!

Adolf Hitler y los niños

Adolf Hitler y los niños

Aunque se trate de una cuidada puesta en escena, organizada para que la cámara la registre de la manera más seductora posible, no se puede negar que poco más de una década más tarde, niños serán los integrantes del último regimiento que defienda el bunker de Hitler durante las últimas horas de su vida, cuando los ejércitos aliados lo tengan cercado en Berlín.
¿Por qué habrían de ser preservados los niños de las inclemencias propias de la lucha política? Desde el momento en que su imagen conmueve a los adultos, dejarlos de lado, en un gesto de respeto a sus jóvenes mentes resulta inaceptable para los estrategas del siglo XX. Como se supone que los niños no mienten, ellos pasan a ser una herramienta ideal para adoctrinar a los adultos. También para espiarlos. ¿Qué puede ser más creíble y rentable para los servicios de Seguridad del Estado, que un informante juvenil infiltrado en cada familia, en cada escuela, en cada iglesia?

Afiche de Hiatlerjunge Quex

Afiche de Hiatlerjunge Quex

Entre los adversarios del régimen nazi, que podían ser perseguidos y encarcelados, estaban los militantes comunistas, a quienes apenas llegado Hitler al poder, no tardó en desalojarse de los sindicatos y otras organizaciones populares. El filme Hitlerjunge Quex (1933) de Hans Steinhof reconstruía el martirio de un adolescente nazi, víctima de la agresión comunista llevada a cabo por su propio padre. Un par de años más tarde, en la URSS controlada por Stalin, el director Sergei Eisenstein recibió el encargo de realizar Bezhin Lug (1937) un filme que utilizaba la misma situación del padre defensor del viejo orden, que asesinaba a su hijo progresista. El argumento se basaba en la historia de Pavlik Morozov, un adolescente que habría denunciado a su padre ante las autoridades, logrando que lo juzgaran y condenaran a trabajo forzados. Muerto el padre en prisión, Pavlik había sido asesinado por sus parientes.

Pavlik Morozov

Pavlik Morozov

El mismo esquema de enfrentamiento generacional protagonizado por un niño, fue utilizado para promover las más opuestas ideologías. En el caso de Pavlik, setenta años más tarde una investigación reveló que se trataba de una leyenda conmovedora pero sin fundamentos, alimentada por el régimen. La imagen de la víctima fue retocada para que pareciera atlético y optimista, cuando en realidad era pequeño y enfermizo. Tampoco se trataba de un pionero que debía ser imitado por miles de jóvenes, como se lo representó en afiches, pinturas y estatuas.
Los boy scouts ingleses, organizados por Lord Robert Bowden-Powell a comienzos del siglo XX, se anunciaban animados por ideas tan loables como preservar a los niños pobres de los malos hábitos del sedentarismo, fomentar la responsabilidad, devolverlos al contacto con la naturaleza, convertirlos en buenos ciudadanos, capaces de colaborar con sus pares. De acuerdo al escritor Roger Peyrefitte, habría sido una iniciativa de la masonería, que no tardó en difundirse internacionalmente. La posibilidad de utilizar a las agrupaciones de niños, despojándolas de sus modestos objetivos iniciales, no pasó desapercibida para los políticos de la época.

Campamento de pioneros soviéticos

Campamento de pioneros soviéticos

Los niños uniformados y sonrientes llegaron a convertirse en uno de los temas favoritos de la propaganda estalinista, más seductor que el de los obreros musculosos y embanderados. Ellos otorgaban credibilidad a los nuevos tiempos que anunciaba la propaganda oficial, pero no eran fáciles de ilustrar con hechos. Ellos respaldaban el optimismo sin límites respecto del futuro de la sociedad soviética. No tenían lazos con el pasado y aceptaban ser exhibidos en escenarios idealizados, como los Palacios de la Infancia que solo a ellos estaban reservados y se mostraban a los visitantes interesados en conocer la realidad.

¡Si queréis ver niños libres y felices, id al campamento de veraneo [de los pioneros soviéticos] de Artek! (Clara Zetkin)

Juventud hitleriana para recortar y armar

Juventud hitleriana para recortar y armar

Mientras que en el filme alemán los nazis eran expuestos como los personajes virtuosos que protegían a los niños, y los comunistas como sus antagonistas viciosos, en el filme soviético los comunistas eran los protagonistas virtuosos y sus antagonistas los terratenientes y sus seguidores, enemigos de la colectivización de la tierra. El filme de Steinhof había asimilado a la perfección la retórica del cine soviético de la década anterior: empleo de personajes fotogénicos, simplificados, sometidos a motivaciones colectivas, presentados en encuadres enfáticos, con montaje rápido y música marcial.
En los dos filmes, la víctima inocente era un niño, cuya muerte debía indignar profundamente a la audiencia contra los enemigos del régimen, tal como había ordenado la producción. Se estaban sentando las bases de un esquema que en la actualidad utiliza la publicidad comercial. La inocencia con la que un niño adhiere al ceremonial espectacular y triunfalista de las juventudes nazis (o comunistas), lo mismo que sucede hoy con el consumo de mercancías y servicios, debería servir de modelo a la audiencia masiva, Los niños influían en el resto de la sociedad. Los niños enseñaban sumisión.

Balillas italianos

Balillas italianos

En los años ´30, incorporándose a la vanguardia nacionalsocialista (o a los pioneros soviéticos) los niños hubieran debido demostrar que al hacerlo, cada uno dejaba de estar solo, de sentirse humillado, para superar temores y frustraciones. Bastaba que alguien se sumara a la organización oficial (de la juventud, de las mujeres o de los hombres adultos) que lo aceptaran tras una prolija revisión de sus antecedentes familiares, que a continuación obedeciera sin discutir las reglas del grupo, para que todo en su vida tomara sentido.

El Partido [Nazi] o el Gobierno desean que cierto tópico se arraigue firmemente en el Pueblo. Una forma de no lograr dicho objetivo, sería el mensaje lisa y llanamente, “desnudo” y de manera agresiva, para ser aceptado sí o sí, constantemente reiterado, bajo el precepto de que “repetición equivale a aceptación”. Algunos investigadores (…) afirman que Goebbels y Hitler estaban de acuerdo en que la repetición extremada de sus mensajes, determinaría la aceptación del receptor. La práctica nos evidencia (…) lo contrario, ya que (…) las películas que ejemplifican esa táctica, (…) no proliferaron. (…) Hitlerjunge Quex fue un fracaso de taquilla, así que en lo sucesivo, el Gobierno permitió que las películas adoptasen sus propios temas, según el interés del público y que la propaganda directa de las bondades de Hitler y sus funcionarios estuviera relegada a los boletines informativos que precedían las proyecciones. (Darío Lavia: Cine de propaganda nazi)

Los pioneros soviéticos sirvieron de modelo a otras agrupaciones de la izquierda europea (pero también a aquellas de la derecha). En Francia hubo organizaciones de hasta tres mil niños a comienzos de los años `20. Los miembros vestían uniforme, prometían fidelidad al pabellón, en actividades similares a las de los Boy Scouts, solo que siguiendo las consignas comunistas. Llegan a publicar un periódico llamado Mon Camarade, en el que los lectores encuentran comics, narraciones didácticas y promoción de actividades del grupo. En Alemania, poco antes del ascenso del nazismo, existieron los Rote Pfadfinder y el nuevo régimen los disolvió para establecer la juventudes hitleristas sobre el mismo modelo.
Después de la Segunda Guerra Mundial, movimientos similares al de los Pioneros soviéticos aparecieron en países como Hungría, Checoslovaquia, Polonia, Rumania, Yugoslavia, China, Corea del Norte, incluidos en el área de influencia soviética, pero también en naciones tan disímiles como Holanda, España, Italia o Colombia.

Niños españoles del Movimiento de las Juventudes

Niños españoles del Movimiento de las Juventudes

El Frente de Juventudes establecido en 1940 por Francisco Franco, incorporaba a los estudiantes, los aprendices industriales y los campesinos, lo mismo daba si se habían afiliado o no. El primer objetivo de los estatutos era la educación política (se entiende, el adoctrinamiento en los principios de la Falange). A esto seguía la educación física y el entrenamiento militar, todo ello condimentado con la instrucción religiosa. La posibilidad de participar en colonias de veraneo y otras diversiones, no altera el estilo heroico del discurso oficial.

Si fomentáis el ejercicio físico, no lo hacéis con una tendencia pagana de culto al cuerpo, sino con el sentido cristiano, y por lo mismo falangista, de vigorizar y endurecer ese cuerpo para que sirva mejor a los afanes de calidad espiritual. (Francisco Franco)

Cuando los dictadores recuerdan la existencia de los niños, piensan en ellos como soldados. Niños de ocho años eran entrenados como guerrilleros y torturadores del Khmer Rouge de Pol Pot durante los años ´60, que fueron el escenario del genocidio en Camboya, que se prolongó durante menos de cuatro años y dejó dos millones de víctimas, un tercio de la población del país. Los hijos habían sido separados tempranamente de los padres. El Estado se encargaba de reeducarlos, haciendo realidad la vieja amenaza que alimentaron, cada uno por su lado, el régimen nazi y el estalinista.

Jóvenes guardias rojos chinos

Jóvenes guardias rojos chinos

Muy jóvenes eran los Guardias Rojos de la Gran Revolución Cultural China, promovida por el Primer Ministro Mao Zedung a partir de 1966. Los niños eran alentados a denunciar a sus padres y humillar a los profesores que se opusieran a las transformaciones sociales. El trato podía ser cruel, en un contexto histórico en el que tradicionalmente los padres pobres habían vendido a sus hijos como esclavos, cuando no lograban alimentarlos. Esas costumbres habían sido abolidas por el nuevo régimen instalado en 1949, pero la desconfianza y el rencor de los jóvenes hacia las viejas generaciones encontraba las condiciones ideales para manifestarse.
Dos años más tarde, el mismo Mao ordena la represión de los fanáticos juveniles y los envía a campamentos de reeducación que se confunden con prisiones.

Estimado Sr. Andropov:
Me llamo Samantha Smith. Tengo diez años de edad. (…) He estado preocupada po pensando en la posibilidad de que Rusia y los Estados Unidos se involucren en una guerra nuclear. ¿Está usted a favor de la guerra o no? Si no lo está, por favor dígame cómo ayudará a evitar una guerra. (Samantha Smith: carta a Yuri Andropov)

Samantha Smith y pioneros soviéticos

Samantha Smith y pioneros soviéticos

Cuando una niña norteamericana le escribió una carta al nuevo Secretario General de Partido Comunista Soviético en 1982, estaba preocupada por una confrontación que se prolongaba desde fines de los años `40. Medio año más tarde recibió una respuesta, en la que se la invitaba a pasar unas vacaciones en Artek. La intensa publicidad que recibió esa visita, alentó las sospechas de que todo podía haber sido organizado por el régimen para mejorar su imagen internacional. Quizás la preocupación de Samantha era auténtica, pero de todos modos fundamentó lo que se dio en llamar “la diplomacia de los niños”, una imagen renovada (sonriente) del mismo régimen que hasta poco antes había anunciado la intención de enterrar al capitalismo.
La actualidad ofrece constantemente situaciones que reclaman la atención del común de la gente, rara vez por demostrar que los seres humanos son bien intencionados y protectores de los niños. Un video difundido por el Estado Islámico en los primeros meses del 2015, muestra a varios niños uniformados, degollando a prisioneros extranjeros, para que las cámaras de audiovisuales registren su acción e Internet difunda por el resto del planeta ese mensaje intimidante. De actos como ese, nos informa el grupo, son capaces los jóvenes cachorros del califato.
Si a tan corta edad puede organizarse a seres humanos dispuestos a obedecer ciegamente las decisiones de sus superiores, ¿qué abismos de crueldad cabe esperar de los adultos que ellos serán en pocos años? Lo más prudente, de acuerdo a las evidencias, sería rendirse, en la esperanza (remota) de alentar en el adversario alguna clemencia.
No se trata de una muestra de barbarie atribuible a un grupo de menores criminales, que se encuentran fuera de sí por el consumo de alguna droga, ni puede entenderse como parte de un juego que se sale de sus límites iniciales, de acuerdo al esquema de progresiva deseducación planteado en Lord of the flies, la novela de William Goldman. Por lo contrario, es una puesta en escena de la realidad, nada fingido, una tragedia sin efectos especiales, en la que se pone fin a la vida de auténticas víctimas, organizada y registrada por los combatientes adultos. ¿Cómo volver atrás después de eso? Mao Zedung no dudó en liquidar a los jóvenes que lo habían deificado. Hitler o Pol Pot los condujeron a la muerte y la complicidad en el crimen. El rito del chivo expiatorio necesita de jóvenes que se sacrifiquen, según se anuncia, en beneficio de la comunidad, pero lo más probable es que sea para salvar el pellejo de unos cuantos dirigentes que los embaucaron.

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Acerca de oscar garaycochea

Dramaturgo, guionista de cine, libretista de TV, docente especializado en dramaturgia audiovisual, blogger empecinado en aprovechar lo que le queda de vida en comunicarse.
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