NIÑOS DEMASIADO ATRACTIVOS (II)

Wolfgang Amadeus Mozart

Wolfgang Amadeus Mozart

Leopold Mozart, profesor de música y compositor poco destacado, no consultó a ningún Psicólogo respecto de la conveniencia de desarrollar las habilidades musicales de sus dos hijos, como ejecutantes y compositores precoces. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, él decidió que Wolfgang Amadeus sería exhibido muy tempranamente en las cortes europeas como un talento asombroso (lo era), mientras María Anna, que también había mostrado grandes condiciones para el arte, quedaba reservada para el matrimonio y la maternidad (las actividades más respetadas en una mujer por entonces). Se trataba de las opciones más convenientes para asegurar el bienestar de toda la familia.

¿Quién podía resistir la seducción de un niño que hacía con facilidad, algo que muchos adultos no lograban ni siquiera empeñándose. Leopold lo exhibía como un fenómeno inexplicable, antes que como un gran músico. Lo hacía alternar las interpretaciones en el clave y el violín. En algunos de los momentos más celebrados de sus conciertos, le vendaban los ojos o improvisaba sobre cualquier tema que los asistentes le propusieran. Cabe sospechar que Mozart no tuvo infancia. La pasó trabajando. ¿Hubiera debido el padre actuar de otro modo? La hija aceptó el matrimonio de conveniencia que le impusieron, mientras que el hijo, al crecer, cortó los lazos con el progenitor-empresario que lo había controlado.

Kid Nation

Kid Nation

Los padres de los cuarenta niños que participaron en Kid Nation, un criticado programa de televisión de 2007, no dudaron en entregarlos al equipo productor, que de acuerdo al contrato firmado por los adultos, no se responsabilizaba de los daños que pudieran sufrir los niños en el desierto de New Mexico, donde debían sobrevivir en condiciones tan penosas como las habituales en un western del siglo XIX.

En ese entorno adverso, sin escuela, pero también sin electricidad ni agua corriente, los niños eran sometidos a pruebas tan difíciles de superar, como encargarse de su alimentación, matando gallinas con sus propias manos o limpiando instalaciones que el equipo productor se encargaba de ensuciar. Si algún participante revelaba durante los siguientes cinco años, las penosas situaciones por las que había pasado, sus padres se habían comprometido a resarcir con U$ 5 millones a los productores.

Hay padres que pueden ofrecer a sus hijos pequeños como precoces cantantes o modelos o estrellas, con el fin de obtener ganancias propias. Los modelos –esos niños que juegan frente a las cámaras y que dan rienda suelta al erotismo que les es propio- no van a ser afectados, a menos que alguno de ellos sea convertido en icono. (Leon Cohen)

Reina de belleza infantil

Reina de belleza infantil

Exhibirse, solicitar la atención del mundo, es visto como algo deseable para la cultura actual, que los niños han adquirido en forma asistemática pero eficaz, desde que nacieron, tal como lo han hecho sus padre. En el pasado se enseñaba a los niños a recitar poemas o cantar canciones delante de las visitas, para demostrar qué inteligentes eran y qué preocupados habían estado sus padres al entrenarlos, aunque los menores no entendieran lo que decían o hacían.

Concurso de baile

Acceder a los medios ha prometido tradicionalmente aplausos, dinero, contactos. Ocurrió en la era de la radio, a partir de los años ´30, cuando proliferaron los concursos de talentos artísticos o de conocimientos, que ofrecían premios y notoriedad. La televisión recicló muchos de esos formatos; programa reality shows donde los niños participan en concursos de baile, que les brindan la oportunidad de vestirse y moverse como adultos, asumir actitudes insinuantes, de clara connotación sexual. Ellos compiten en concursos de belleza infantil (que cuesta aceptar que ganen confiabilidad por la presencia de los padres) donde se exhiben maquillados y ataviados como adultos en miniatura, sumados alegremente a la tendencia de erotización que predomina en el mundo del espectáculo.

Cuando los niños piden ropas como las de los modelos de la televisión, que suele ser muy parecida a la de los adolescentes de ambos sexos (…) lo hacen por monería, sin identificarlos con comportamientos eróticos, ni relacionarlos con la sexualidad. Y eso, porque carecen de experiencia en el tema, ignoran que ciertas actitudes y conductas son para conquistar al otro sexo. (Daniela Camponovo)

Podrá argumentarse que no todo el contenido de las actuaciones infantiles en los medios, se relaciona con el sexo. En el mejor de los casos, las representaciones de niños contenidas en pinturas, fotos y películas, enternecen a los espectadores adultos, que se proyectan en ellas como si fueran sus amantes padres, abuelos o tíos, deseosos de protegerlos y ayudarlos a crecer en las mejores condiciones posibles. En el ámbito de la modernidad, eso explica la tradicional abundancia de figuras infantiles en el discurso de los medios masivos. Ellos tienen la misión de atraer a los adultos, por ejemplo, para que recuerden la existencia de tal producto o servicio. Para conseguirlo, no se recurre a cualquier niño, y solo por excepción se utilizan niños feos, sucios o enfermos.

Publicidad papilla para bebé

Publicidad de papilla para bebé

Las papillas para bebés utilizan rozagantes niños rubios que no se corresponden demasiado con el aspecto de los consumidores efectivos del producto, pero sí con las ensoñaciones de los adultos que las adquieren y emplean para alimentar a sus hijos.

Gran parte de los parámetros de belleza que se aplican a los seres humanos adultos, se encuentran directamente relacionados con la sexualidad. En las mujeres se aprecian los ojos grandes, las bocas carnosas, la tersura de la piel, el cabello sedoso, la redondez de los senos y caderas, la estrechez de la cintura y otros factores que indican la disponibilidad de las hembras adultas para la reproducción. Durante el Medioevo, como se advierte en los desnudos bíblicos pintados por Lucas Cranach y otros, esa situación quedaba subrayada por el recurrente embarazo de las figuras femeninas.

Modelo adolescente

Modelo adolescente

Durante los últimos años, las modelos adolescentes se destacaron en los desfiles de modas, desplazando a las modelos adultas. En algunos casos, eran anoréxicas al borde del colapso; en otros, estaban maquilladas para parecer adictas a las drogas. Lo más riesgoso de estos paradigmas es que suelen ser vistos como triunfadoras, recompensadas por la fama y el dinero, dignas de ser imitadas, más atractivas que otros personajes menos desequilibrados.

El atractivo de los hombres evalúa otros rasgos físicos y de personalidad, pero de todos modos coincide con la mayor o menor adecuación de los representados para la actividad sexual. Ser bello no es una cualidad exclusivamente estética, a pesar de que la simetría y la proporción de los rasgos se encuentran siempre presentes en las expectativas, sino (y sobre todo) el indicio de un excelente material genético, digno de ser tomado en cuenta para la reproducción.

Los deportistas de elite son los paradigmas más influyentes en los niños y adolescentes varones. Ellos se destacan por la fuerza muscular, los cuerpos escuetos y ágiles movimientos; ellos ganan fortunas y visten ropas de marca, que los tienen como modelos envidiados; ellos viajan al extranjero; adonde van son asediados por la prensa y se los ve constantemente en compañía de las mujeres más atractivas que alguien pueda soñar.

Parecerse a un ídolo adulto es un proyecto imposible para un niño. Durante la infancia, el imitador es demasiado joven, carece de recursos y la imitación se convierte en caricatura. Los deformes o desproporcionados, quedan fuera o son ofrecidos como figuras aborrecibles, que deberían desaparecer. Ser bello conduce inevitablemente a convertirse en un modelo colectivo, que deja fuera de la competencia a quienes no alcanzan el mismo nivel.

Miss Little America

Miss Little America

Cuando se analizan los parámetros de belleza infantil, que no son menos precisos que los estipulados para los adultos, se tiene la impresión de que se encuentran relacionados con las estrategias seductoras que despliegan aquellos que han alcanzado cierta madurez, como con otros factores, por ejemplo la indefensión, la confusión, que convierten a los niños en cómodos objetos sexuales de los adultos.

En la iconografía clásica de la infancia, las niñas bonitas son presentadas como pequeñas mujeres desprovistas de senos, para indicar la evidente inmadurez que las vuelve todavía más atractivas para el ojo experto del abusador masculino. Por la corta edad, probablemente ellas no saben defenderse aún, ni siquiera consiguen interpretar adecuadamente los riesgos en los que incurren al establecer un perfil de Facebook. Una situación más que excitante para los adultos que se arriesgarían a encontrar más de una negativa, en caso de intentarlo con mujeres de su edad.

Putti

Putti

Los niños bonitos de la iconografía tradicional, tampoco se apartan del canon femenino. Tanto los putti como las figuras de Ganimedes raptado por Zeus bajo las apariencias de un águila, destacaban las nalgas, para que no quedaran muchas dudas sobre los rasgos físicos que se apreciaban de ellos.

Durante los ´70 y `80, Menudo, un grupo musical de cinco adolescentes portorriqueños grabó discos y obtuvo una enorme fama en la televisión, los conciertos masivos y el cine. Cantaban y bailaban, eran adorados por sus seguidores. Cuando alguno de los integrantes alcanzaba los quince años, cambiaba la voz o le crecía demasiado el vello facial, quedaba fuera del equipo. No era una decisión del público, que de pronto perdiera todo interés en ellos, sino del mánager que los mantenía bajo control.

Las historias de abusos de todo tipo, sufridos por los diferentes miembros de Menudo, tardaron años en revelarse. Se los seleccionaba y entrenaba para que fueran niños-objeto, impersonales y seductores, serviciales, en el borde mismo de la niñez y la adolescencia, acondicionados para complacer (en el escenario y fuera de él) las fantasías de aquel que los conducía.

Jackie Coogan

Jackie Coogan

La belleza de un actor infantil no asegura que pueda conservar su encanto cuando llegue a la edad adulta. Jackie Coogan, conmovedor niño de grandes ojos y rizos, que deslumbra en un filme de Charles Chaplin (The Kid) generó la primera fiebre de marketing en torno a un intérprete tan joven. Promovió mercancías tales como mantequilla de maní, muñecos, silbatos. Se calcula que ganó millones de dólares, que fueron dilapidados por su madre y su padrastro.  Al crecer, se convirtió en un joven insulso y luego en un adulto tan feo que no le requirió demasiado maquillaje encarnar a un monstruo en una serie de televisión de los `60 (The Addams Family).

Shirley Temple

Shirley Temple

La seductora Shirley Temple, adorada por millones de espectadores de todo el planeta, durante los años `30, cuando tenía menos de diez años, se convirtió en poco tiempo en una adolescente parecida a millones de adolescentes norteamericanas durante los `40, y pronto en una mujer adulta y regordeta, que ya no actuaba en el cine y sus antiguos admiradores prefirieron olvidar a partir de los `50.

En el pasado, las imágenes infantiles eran producidas por adultos, que a través de ellas daban forma a sus fantasías, desde las más triviales y amables, a las más oscuras. En la actualidad, gracias a los celulares que graban imágenes fijas y en movimiento, gracias a las redes sociales que distribuyen instantáneamente por todo el planeta aquello que se les suministra, son los propios niños quienes elaboran las imágenes que los representan. Lo hacen en unos casos para atraer la atención de otros niños, en ciertos casos para entregarse incondicionalmente a los adultos que los acechan.

Acerca de oscar garaycochea

Dramaturgo, guionista de cine, libretista de TV, docente especializado en dramaturgia audiovisual, blogger empecinado en aprovechar lo que le queda de vida en comunicarse.
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