DEMANDAS INFANTILES: REIVINDICACIONES Y PREBENDAS

Los derechos humanos son sus derechos. Tómenlos. Defiéndanlos. Promuévanlos. Entiéndanlos e insistan en ellos. Nútranlos y enriquézcanlos… Denle vida. (Kofi Annan)

Kofi Annan

Kofi Annan

Las obligaciones se enseñan y se aprenden a lo largo de toda la vida, pero sobre todo durante la infancia. Sobran los instructores deseosos de asumir ese rol paralelo al de vigilantes y modelos, que observan el comportamiento de quienes deberían obedecerlos sin chistar. Los niños tienen que memorizar una larga serie de prohibiciones (eso no quiere decir que las acepten y adopten sin resistencia) solo porque provienen de los adultos que se presentan a si mismos como los más autorizados para imponerlas: no le abras la puerta a extraños, no hables con la boca llena, lávate detrás de las orejas, haz la tarea de mañana, cállate cuando están hablando los mayores, no salgas a la calle sin pedir permiso, no te juntes con fulano o mengano, aunque digan que son tus amigos, etc.

No es un código escrito (situación que permitiría discutir si las restricciones que imponen son útiles o estúpidas) sino un listado que se establece o deroga de acuerdo al humor o la conveniencia de los adultos. Por eso, lo mismo que ayer puede haber estado prohibido, hoy figura en la nómina de actividades permitidas y viceversa, de manera tal que los niños no pueden estar nunca demasiado seguros de estar incurriendo en alguna falta o realizando un acto loable. Todo depende del criterio o el descriterio del adulto que se encuentre a cargo del menor.

Por varios motivos, cuesta más definir los derechos de la gente, más aún aquellos que se refieren a los niños, que son exceptuados de ciertas obligaciones que corresponden a los adultos, por lo que se tiene la impresión de que algunos adultos prefieren no mencionar demasiado el tema.

Thomas Spence

Thomas Spence

Thomas Spence, maestro de escuela de fines del siglo XVIII, presentó ante la Sociedad Filosófica de Newcastle, un ensayo titulado Los verdaderos derechos del hombre. Esto fue en 1775, varios años antes de la Revolución Francesa y obtuvo como respuesta que lo expulsaran de la institución. Planteaba el sufragio universal, la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres, entre hijos legítimos e ilegítimos, y una reforma agraria que eliminara la propiedad privada de la tierra y su administración por los municipios, que la arrendaría a quienes la cultivaran.  Sin desalentarse por el rechazo de los intelectuales de su época, Spence continuó escribiendo y difundiendo sus ideas (si era necesario, vendiendo los folletos de su doctrina en la calle).

Desde el anarquismo, Jules Vallés, a mediados del siglo XIX, proponía suprimir los exámenes y el régimen disciplinario de los escolares.

El sufrimiento de los pequeños no es un sufrimiento pequeño. Por eso debemos ayudarlos y escucharlos. (Janusz Korczak)

Korczak, un escritor y pediatra polaco de comienzos del siglo XX, había conocido en carne propia los abusos que sufre la infancia, cuando tuvo que ponerse a trabajar a los doce años para mantener a una familia arruinada por la enfermedad mental del padre.

¿Cuántos niños son conscientes de que la Ley o las costumbres les atribuyen derechos, que les permitan efectuar reclamos, cuando comprueben que no se los respeta? ¿Quién está dispuesto a oírlos y defenderlos? Las demandas infantiles suelen ser bastante elementales, por lo tanto más fáciles de satisfacer o dejar de lado, porque existe la convicción de que los niños son fáciles de convencer o atemorizar, y de todos modos se encuentran bastante desprotegidos en el caso de que se sientan defraudados.

Quieren juguetes, golosinas, ropas, tiempo libre, protección ante amenazas reales o imaginarias, ayuda para realizar  tareas que los superan. Se trata de demandas entabladas en el seno del hogar, ante los padres y otros parientes, en la escuela, en el ámbito de sus compañeros y amigos. ¿Tienen derecho a todo eso?

La Declaración de los Derechos del Niño fueron aprobados en 1959 por la Organización de las Naciones Unidas hace pocos años y su vigencia no es tan universal como podría esperarse, porque entran en conflicto con milenarios esquemas mentales de diferentes culturas, para los cuales los niños pueden tener una multitud de obligaciones, pero no derechos.

Teníamos dos opciones: estar calladas y morir, o hablar y morir. Decidimos hablar. (Malala Yousafzai)

Malala You

Malala Yousafzai

La pakistaní Malala Yousafzai obtuvo el premio Nobel de la Paz en 2014, antes de cumplir 18 años, por su actividad sostenida en defensa de la educación de las mujeres en su país, bajo el poder de los talibanes, que utilizando argumentos religiosos, cerraron escuelas y prohibieron la educación femenina a partir de 2003. El Derecho a la educación es una de las ideas centrales de la Convención de la ONU. Aquel que se educa (se supone) puede exigir respeto y llegar a ser libre, mientras la ignorancia facilita la continuidad de la sumisión.

Utilizando un seudónimo, Malala publicaba un blog en el que denunciaba los abusos que sufrían cotidianamente ella y sus compañeras de estudio. Recibió varios disparos de un grupo terrorista, que la alcanzaron en la cabeza y el cuello, a los 15 años, cuando viajaba en un autobús escolar. Si bien salvó la vida, debió exiliarse para recuperar la salud y continuar su educación.

Pink Floyd

Pink Floyd

Ese es el riesgo que encaran aquellos que plantean reivindicaciones, lo mismo da si son niños o adultos. Adquirir conciencia de lo que se está viviendo, no es un don que se adquiere tras muchos años de vida.

We don´t need no education / We don´t need no thought control / No dark sarcasm in the classroom / Teachers leve them kids alone. (Pink Floyd: The Wall)

A pesar de que se dice lo contrario, en Occidente se desconfía de las ventajas de la educación. Jean-Jacques Rousseau planteó en Emilio una imagen de salvaje sensible, capaz de aprender por sí mismo, que ha tenido una repercusión inesperada, a lo largo de más de dos siglos. Entre los jóvenes, muchos están convencidos de que no necesitan ninguna escuela, porque se las compondrán solos o gracias a la colaboración de sus pares. El grupo musical Pink Floyd convirtió ese rechazo genérico al sistema pedagógico en un himno generacional.

Muchos niños detestan la escuela, que perciben como una institución represiva o simplemente aburrida, que no se corresponde con el disfrute de la vida que ellos reclaman, siguiendo las demandas habituales de los medios masivos. La posibilidad de que alguien como Malala Yousafzai pueda arriesgar la vida con tal de educarse, parece llegar de otro mundo, imposible de imaginar. Cada vez son más los niños que rechazan la posibilidad de educarse, porque lo encuentran aburrido, fatigoso, represivo o inútil. En el mejor de los casos, los niños pretenden aprender aquello que les interesa, con la menor interferencia posible de la autoridad de los adultos. Ese es un reclamo colectivo que se ha vuelto tradicional, porque reaparece cada cierto tiempo, como si se tratara de una reivindicación histórica.

Niños huyendo de Alepo

Niños huyendo de Alepo

El derecho a educarse puede resultar un proyecto inaccesible para muchos niños, que han tenido familiares desatentos, maestros deficientes, programas farragosos y experimentan su situación como un hándicap definitivo, que los margina de la promesa de superar socialmente. Todavía son menos los niños que se atreven a reclamar sus derechos, cuando advierten que no se satisfacen sus expectativas, a pesar de que desde los primeros momentos de su existencia, los niños lloran cada vez que tienen hambre, cuando les molestan los pañales sucios, cuando están cansados o cualquier cosa les molesta.

Esa inmediata y estentórea queja, contrasta con lo que sucede más tarde, cuando disponen de un vocabulario y una sintaxis que debería permitirles expresar con precisión sus puntos de vista, pero al mismo tiempo dejan de hacerlo porque temen las consecuencias de los adultos, vistos como adversarios, o dan por sentado que no servirá de nada manifestar su opinión. Demandar lo que se necesita, aquello que se considera justo, es una actividad que se posterga, desalienta o frustra definitivamente, a medida que se enfrentan situaciones demasiado injustas, donde el temor a las consecuencias se impone. Para eso es preciso evaluar el costo de una iniciativa, cosa que los niños no toman demasiado en cuenta.

Sostengo que cuanto más indefensa es una criatura, más derechos tiene a ser protegida por el hombre, contra la crueldad del hombre. (Mahatma Gandhi)

Niños en movilización argentina

Niños en movilización argentina

Los adultos que protestan en el 2016 en Argentina (pueden ser obreros en huelga o pobladores a quienes se les ha prometido hace demasiado tiempo una vivienda digna), llevan a sus hijos con ellos, cuando cortan el tránsito y esperan la represión policial.  ¿Qué están haciendo? Probablemente llaman la atención de todo el país sobre su causa, porque los medios recogen la imagen de esos niños expuestos a la represión. ¿Acaso los están adiestrando en la lucha política extrema que ellos mismos han abrazado? Puede haber gases, golpes, incluso balas. Al menos, resulta evidente que mientras los adultos se movilizan, no los están mandando a la escuela. ¿Acaso no tienen con quién dejarlos? ¿Reconocen que no corren demasiados riesgos, que a pesar de todo no van a ser reprimidos, aunque alteren el orden público? La evidencia es que están utilizando a los niños como escudo.

Trabajo infantil

Trabajo infantil

Los terroristas de la actualidad, no dudan en poner a sus prisioneros (por ejemplo, niños y mujeres, de acuerdo a lo que se ha visto en Medio Oriente) como escudo. Mientras los tengan en su poder, no los consideran seres humanos. Por lo tanto, los exponen a la muerte, conocedores de las restricciones morales de aquellos que son sus enemigos. ¿Serán capaces de disparar a indefensos rehenes?  Probablemente no lo hagan. Niños y mujeres conmueven a casi todo el mundo, menos a quienes se consideran por encima de las restricciones morales de la mayoría.

 

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Acerca de oscar garaycochea

Dramaturgo, guionista de cine, libretista de TV, docente especializado en dramaturgia audiovisual, blogger empecinado en aprovechar lo que le queda de vida en comunicarse.
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